Quiero ayudarte a que deseches para siempre
tu temor a la extinción, a que te liberes
de tus innecesarias ataduras y no sufras más.
Cuando hayas dejado ese cuerpo,
si viviste en armonía con el Amor
desde tu luz interior ya lo sabes, algo hermoso te espera.
Pero si viviste causando dolor debes tomar conciencia,
corregirte, experimentar en carne propia
el padecer que produjo tu cruel acción.
Deberás aprender del sufrimiento, ya que no lo hiciste del Amor.
Pero aún estás con vida y me interesa que crezcas.
no que sufras. Es por eso que aquí te oriento,
para que avances por la orilla suave,
la de la conciencia que brinda el Amor.
Si dejas de sembrar espinas y siembras bondad,
si tus manos ya no causan más dolor y hacen el bien,
si de tus pensamientos y de tus labios erradicas toda fricción
y generas armonía y paz, si no te aferras al ayer,
tus pasadas faltas serán borradas como borra el mar
las huellas en la playa.
Tus días serán luminosos y cuando llegue la hora de partir
te irás tranquilo y sereno y enfrentarás el juicio que te aguarda
con la frente erguida y la mirada limpia.
Ya que estás con vida estás a tiempo.
Pero si llegas al final con las manos, los labios,
la frente y el corazón sucios sin haber aprendido nada,
sin buenos frutos que mostrar, entonces deberás avanzar
por la orilla severa. Tú la elegiste.