
Querid@s Almas Hola! Quiero compartir con ustedes Enseñanzas de los Maestros Ascendidos y de otros Maestros que han traído tanta Luz a nuestros corazones y hoy, nos pueden enseñar como hacerlo, teniéndolos a ellos como ejemplo y como guías invaluables, que a través del Amor Divino, iluminan nuestro camino hacia la Luz. Namaste
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lunes, 13 de marzo de 2017
Ramtha La creación, el arte de contemplar y convertirse.
Dios se había convertido en la unidad de pensamiento expandido hasta la luz, hasta la eminencia del sonido.
Y vosotros os convertisteis en todo lo que apareció en el movimiento del Ahora hacia la eternidad, uno por uno, todos y cada uno. Y lo que se llama en verdad el pensamiento no tiene divisiones en lo que se llama el electro, sino que es el dador del electro en su masa más baja esto hace que la luz sea un hijo sustancial del divino Padre, y sin embargo contiene dentro de sí mismo todas las divisiones del electro. Cada luz que surgió con belleza manifiesta se desplazó con el pensamiento en un movimiento armonioso. Cada luz llevaba dentro la creación del gran pensamiento en su ser y contenía dentro de éste su propio y único estudio de la luz, el sonido de esta luz y su propio entendimiento eléctrico.
La luz contempló el pensamiento; la luz se convirtió en el pensamiento. Y el Dios de vuestro ser, nacido en la luz, cultivó a partir de sí mismo aquello que se llama en verdad el señor divino de vuestro ser llamado memoria, el pensamiento contemplativo que fue otorgado por el Padre a su hijo (al señor de vuestro ser), para que el hijo pudiera poseerlo, en verdad, como el Padre.
Y he aquí que el soneto individualizado de cada entidad comenzó su expansión a través del movimiento del pensamiento, el divino Padre, la fuerza de la vida.
Ramtha La aparición de los sistemas solares.
LA APARICIÓN DE LOS SISTEMAS SOLARES
Y entonces, he aquí, nacieron lo que tú llamas, en verdad, los universos de universos y cada uno permaneció ante su propia esfera, ante su propio entendimiento.
Y mientras la creación se convertía en un hecho, los grandes soles centrales fueron situados en sus órbitas por la gran luz, la caldera del pensamiento, que aunque es quien genera vuestra luz, no produce calor ni está caliente. Es luz pura, nada más.
Y la luz que se posa en vuestro universo, vuestro sol central, fue creada en ese momento, con el solo propósito de dar vida, gracias al ingenio de su creador, el mismo que creó las columnas centinelas de cada dios individual en sus comienzos.
La creación, como la llamamos apropiadamente en esta divina audiencia, siempre sigue la misma simulación de la ciencia. Todos nosotros creamos lo mismo en lo que se refiere a su grandeza o su pequeñez. Todo es igual. El sol se situó en cada universo, cada entendimiento, pues el sol, como lo llamas Ra, en mis palabras, es el dador de los propulsores de luz.
domingo, 12 de febrero de 2017
Ramtha Por qué te amo tan profundamente?
Porque lo que tú eres, también lo soy yo. Todo lo que eres en el espectro de tu ser, yo soy, pues yo soy el espectro desde el cual contemplas y creas tus ilusiones. El Yo Soy que yo soy, es amor que trasciende la expresión común aquí, ya que no tiene condiciones ni obligaciones. Yo te amo simplemente por lo que eres, porque quien tú eres, cualquiera que sea tu expresión, es el Padre que yo amo tan profundamente.
Ahora, deseo hablarte sobre lo que tú percibes como tus equívocos y fracasos.
Al crear el hombre la noción de lo bueno y lo malo, lo perfecto y lo imperfecto, también ha creado las trampas llamadas culpabilidad y remordimiento que han hecho siempre tan difícil progresar en la vida. Pero yo te digo: cualquier cosa que hayas hecho -a través de la virtud de tus muchas vidas en este plano- nunca ha sido mala, ni tampoco buena. Ha sido simplemente una experiencia de la vida que te ha ayudado a llegar a ser quien eres ahora, y eso es, en verdad, la cosa más preciosa y maravillosa. Porque tú eres en este ahora, lo más grandioso que has sido nunca desde que empezaste este camino extraordinario, ya que tu sabiduría es mayor de lo que nunca ha sido.
Todo lo que tú has hecho, yo también lo hice. Y cada uno de tus errores, yo cometí los mismos. Y todo aquello que has juzgado en ti por carecer de fuerza y virtud, yo también lo juzgué. Pero yo nunca habría conocido la fuerza de mi ser si no hubiera conocido mi debilidad. Nunca habría amado la vida si no la hubiera visto desprenderse de mí. Y nunca habría sido capaz de abrazaros a todos vosotros si no hubiera despreciado la crueldad del hombre.
Cualquier cosa que hayas hecho, por vil o miserable que haya sido, la hiciste simplemente con el fin de crear un aprendizaje para ti mismo. Y a lo largo de ese aprendizaje te has dañado, dolido, entristecido, y te has degradado a ti mismo y, sin embargo, te has elevado por encima de ello, porque aquí estás ahora, dispuesto a conocer y abrazar la belleza que tú eres.
Todos aquellos en lo que sientas que has fallado o hecho algo malo, deseo que observes lo siguiente:
Desde el momento de tu nacimiento, tú y tus amados hermanos emprendisteis una gran aventura hacia el entendimiento emocional de todo el pensamiento; pensamiento a pensamiento. Tu alma fue creada para almacenar la emoción de cada pensamiento -cada dimensión de Dios- que aceptaste a través del Dios o espíritu de tu ser. Cada pensamiento que aceptaste y sentiste en tu alma, pero que aún tengas que entender completamente, tu alma te presionará a experimentarlo. ¿Para qué? Para obtener el entendimiento emocional completo de todos los aspectos de ese pensamiento, visto sólo a través de la virtud de la experiencia, que es la virtud llamada vida.
Has sido impulsado a lo largo de la eternidad a evolucionar y a extender la vida hasta la creatividad, y a experimentar cada manifestación de esa creatividad, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la materia, hasta la forma y otra vez de vuelta hasta el pensamiento; desde el amor y la alegría, hasta la envidia, el odio y la tristeza, y de nuevo a la alegría. Tu alma te ha impulsado de experiencia en experiencia, de aventura en aventura, para poder realizarse a sí misma con el entendimiento completo de cada forma de pensamiento -cada actitud, cada emoción- para que así puedas conocer y entender la totalidad del pensamiento, que es la totalidad de Dios, la totalidad del Yo.
Tu alma anhela todo aquello que no ha experimentado. Cuando tu alma anhela una experiencia, ello significa que necesita información emocional sobre esa experiencia. Por eso, tu alma creará un sentimiento -llamado deseo- que cautiva la totalidad de tu ser y te impulsa hacia una aventura, una experiencia. Entonces, cuando la experiencia ha terminado y las emociones se calman, has obtenido, gracias a esa experiencia, un tesoro mucho más valioso que todo el oro de este plano, te ha hecho avanzar hasta la sabiduría; lo cual indica que tu alma dice que ya nunca más tendrás que experimentar eso otra vez, pues has adquirido todo el entendimiento de ello. Entonces, tu alma perseguirá otro anhelo, y serás impulsado a hacer otras cosas, porque lo necesitas, lo quieres, porque el fuego dentro de ti te impulsa a experimentar toda la vida.
Ahora, ¿piensas que alguna vez te aventuraste a experimentar algo sabiendo que te haría daño o que ibas a fracasar? No. Siempre te has embarcado en cada aventura con gran curiosidad, interés y placer. Y aunque al principio el resultado era un tanto incierto, la emprendiste simplemente porque nunca lo habías hecho antes. La experiencia era nueva y excitante y querías aprender de ella. Y aunque la aventura pudo causar dolor, eso te ayudó a comprender la emoción llamada «dolor», lo que aumentó tu entendimiento de la vida. Así pues, esa experiencia tuvo un propósito en tu vida. Luego te embarcaste en la siguiente aventura que tu alma te impulsó a experimentar, para vivir otra aventura en la emoción y el entendimiento. Y eso te proporcionó más felicidad y realización en tu alma.
Cada cosa que haces, en el preciso instante en que la estás realizando, sabes en tu alma que la experiencia es buena para ti. Es sólo después de haber experimentado la aventura, y los sentimientos derivados de ella se han transformado en sabiduría, cuando averiguas que quizás lo hubieras podido hacer mejor o de otra forma. Pero nunca habrías sabido que había un mejor camino si no te hubieras embarcado primero en la experiencia y obtenido de ella la joya de la sabiduría. ¿Y debe alguien ser juzgado por eso? No, porque eso se llama inocencia, y también educación.
El fracaso es una realidad sólo para aquellos que creen en él. Pero nadie realmente fracasa en la vida. Jamás. A pesar de cada cosa que hayas hecho, ya sea miserable, despreciable o a escondidas -que realmente no lo es-, sigues vivo, y eso es algo milagroso. Fracasar significaría detenerse, sin embargo, nada puede parar, porque la vida es siempre continua; avanza a cada momento. Por eso, nunca puedes permanecer estancado o retroceder en la vida, ya que cada momento de la expansión continua de la vida siempre trae más y mayor entendimiento.
Tú nunca has fracasado. Siempre has aprendido. ¿Cómo podrías saber lo que es la felicidad si nunca has sido infeliz? ¿Cómo sabes cuál es tu meta sino una vez que la alcanzaste y te diste cuenta de que era un color diferente del que habías imaginado?
Tú nunca has cometido ningún error. Jamás. Nunca has hecho nada malo. De qué te sientes culpable? Todas tus equivocaciones, tus fracasos y tus errores son lo que se llama, apropiadamente, «pasos hacia Dios», paso a paso. Y sólo has llegado a saber todo lo que ahora sabes a través de haber dado todos los pasos.
Nunca te sientas culpable de aprender. Nunca te sientas culpable de saber. Eso se llama iluminación. Debes entender que has hecho lo que necesitabas hacer; todo fue necesario. Y tomaste todas las decisiones acertadas, todas. Tú vivirás mañana y también el bendito día que le seguirá, y todos los siguientes. Y lo que descubrirás en esos días es que sabes más de lo que sabes hoy. Sin embargo, el día de hoy no es un error; te guiará hasta la eternidad.
Tú tienes la opción de crear tu sueño de cualquier manera que elijas.
Pero como quiera que lo crees, para tu propio entendimiento emocional, estás añadiendo algo a la totalidad de la conciencia en todas partes; nunca le quitas, nunca puedes quitarle. Cada aventura que emprendes felizmente añade algo al fervor e intensidad de la vida. Cada pensamiento que abrazas, cada ilusión que experimentas, cada descubrimiento que haces, cada cosa vil y miserable que haces amplía tu entendimiento, que a su vez alimenta y amplía la con ciencia de toda la humanidad y expande la mente de Dios.
Si piensas que has fracasado en la vida o hecho algo equivocado, disminuyes tu capacidad de percibir tu propia grandeza interna y externa, y tu importancia para la totalidad de la vida. Nunca desees suprimir nada de tu pasado -ni una sola cosa- porque la ficción de todas tus experiencias, sublimes o desgraciadas, ha producido dentro de tu alma las magníficas y hermosas perlas de la sabiduría. Esto quiere decir que ya nunca tienes que volver a soñar esos sueños, ni crear esos juegos, o experimentar esas experiencias, pues ya las has experimentado y sabes lo que se siente, tienes en tu alma su información; se llama sentimientos, el tesoro más auténtico de la vida.
Yo estoy aquí para decirte que se te ama incluso más allá de lo que entiendes que es el amor, pues siempre se te ha visto como un Dios que lucha por entenderse a sí mismo. Y de cada experiencia de todas tus vidas, has adquirido conocimiento, sabiduría; has dado algo al mundo, has añadido algo a la virtud de la vida que se despliega.
Tu vida ha sido un maravilloso espectáculo del fuego que vive dentro de ti. Debería ser contemplada con reverencia, santidad y divinidad. Porque sin importar lo que hagas, siempre eres Dios. Sin importar la máscara que lleves, eres Dios. No importa qué tipo de relación estés experimentando, sigues siendo Dios.
Tú eres merecedor de las aventuras de esta vida, de cada una de ellas. Y más aún, eres merecedor de las espléndidas aventuras que todavía te esperan. Pero nunca te convertirás en el Yo Soy ni entrarás por las puertas de la eternidad hasta que te des cuenta de que todo lo que has hecho, lo has hecho simplemente para adquirir la comprensión del Dios que eres, que se demuestra aquí y ahora por la virtud de todas tus experiencias sobre la plataforma llamada vida.
Así que tú, que llevas un abrumador bagaje de cargas sobre tus espaldas, si eso te hace feliz, que así sea. Pero si has aprendido todo lo que se puede aprender de ellas y estás cansado de ellas, deshazte de ellas. ¿Cómo? Amándolas, abrazándolas y permitiéndoles vivir en tu ser. Cuando hayas hecho eso, no te retendrán nunca más. Y a partir de ahí, la maravilla de la vida puede verse con ojos claros, el amor puede sentirse sin juzgarlo, y la alegría de ser se convierte en el poder del saber interior ilimitado.
Abraza tu vida. Sabe que eres divino y que la fuerza de tu ser está ahí gracias a todo lo que has hecho. Termina con la culpabilidad. Termina con la farsa de la pena por uno mismo. Deja de poner cargas sobre ti mismo. Deja de echarle la culpa a los demás. Toma las riendas. Te pertenece.
Ahora, ¿qué ocurre cuando has abrazado todo lo que has juzgado, amado todo lo que has despreciado, vivido todas tus ilusiones y perseguido todos tus sueños? Puedes mirar a otros que están experimentando estas mismas cosas para su aprendizaje, y puedes entenderlos y sentir compasión por ellos. Entonces, puedes amarlos como el Padre te ama y permitirles la virtud de las experiencias de sus propias vidas. Entonces te conviertes en lo que tú llamas un santo.
¿Cómo crees que llegas a ser un santo? Ciertamente no absteniéndote de la vida, ni escondiéndote en una cueva o un templo quemando incienso, o sentándote en lo alto de una montaña contemplando Dios sabe qué. Te conviertes en santo sólo viviendo la vida -que es el Padre- y experimentándola hasta sus límites, para que la virtud de la sabiduría culmine en una entidad capaz de abrazar la totalidad de la humanidad y amarla.
La única manera de conocer y convertirse en Dios es vivir y abrazar la vida plenamente, experimentar todas las situaciones, sentir todas las emociones, realizar cada acto, sea sublime o miserable, para que tu alma posea la sabiduría de toda la vida dentro de sí.
Nunca sabes lo que sufre el rey hasta que eres un rey. Y el rey nunca conoce la humildad de su sirviente hasta que se convierte en un sirviente. Y la mujer piadosa no conoce la miseria de la concubina hasta que se convierte en ella. Y la concubina no conoce el juicio de la mujer casta hasta que lo es.
Por eso, el camino hacia una vida virtuosa lo abarca todo. Incluye cada personaje, cada situación ilusoria creada dentro de la conciencia del hombre. Por eso, las entidades más nobles y más sabias han vivido cada situación creada por las aventuras de la humanidad. Ellos han sido la prostituta y el sacerdote, el gurú y el granjero, el asesino y la víctima, el conquistador y el conquistado, el padre y el hijo.
Ves, sólo condenas en los demás lo que no puedes aceptar en ti mismo. Si has vivido todas las situaciones y encontrado paz en ellas, entonces es fácil entender a otros y permitirles ser, sin juzgarlos, porque tú has sido ellos, y sabes que si los juzgas a ellos te estás juzgando a ti mismo. Entonces adquieres la virtud de la verdadera compasión, y las profundidades del amor existirán dentro de tu alma. Entonces serás, en verdad, un Cristo, porque entiendes, amas y perdonas a tus amados hermanos en sus limitaciones.
Amar al Padre en su totalidad, ser su totalidad, es amar todo lo que él es.
Y esos amados hermanos a tu alrededor son todo lo que él es. No importa cuál sea su aspecto, ellos son Dios en su realidad así como tú lo eres en la tuya. Y cuando hayas vivido toda su gloria, todas sus luchas, toda su tristeza y toda su alegría, entonces puedes abrazar a Dios visto en toda la gente. Entonces puedes amarlos. Eso no quiere decir que debas predicarles o socorrerlos. Simplemente déjalos ser y permíteles evolucionar de acuerdo con sus propias necesidades y designios. Hay aquellos cuyo destino es ser señores de la guerra, sacerdotes o gente en el mercado, porque eso es lo que necesitan y quieren hacer. ¿Quién eres tú para quitarles eso?
Cada uno en este mundo -ya sea un hambriento, un lisiado, un granjero o un rey- ha elegido su experiencia con el propósito de aprender de ella. Sólo cuando haya aprendido de ella y esté satisfecho con ella, pasará a otra experiencia, que le brindará una comprensión aún mayor de su Yo más profundo.
Cuando te conviertes en un maestro, puedes caminar entre el lodo y las tinieblas de la conciencia limitada y conservar tu totalidad, porque entiendes a las grandes masas y el por qué de su manera de ser, pues una vez tú fuiste así. Les permitirás la libertad de ser limitados -y eso es amor verdadero porque sabes que esa es la única manera como pueden aprender a tener un entendimiento ilimitado y a amarse unos a otros, lo cual es, de hecho, amarse a sí mismos totalmente. Y cuando veas la cara de otro en la muchedumbre -sin importar su color, limpieza o apariencia- mirarás a la entidad y verás a Dios en él, porque si miras lo bastante cerca encontrarás a Dios en cada uno. Entonces amas como el Padre ama; ves lo que él ve, no sólo en ti, sino en todos los demás. Cuando puedes mirar a todos y ver la belleza que son, estás en el camino que asciende de este plano hasta un espacio más amplio donde existen muchas moradas. Pero las puertas están cerradas para aquél que no puede aceptarse plenamente a sí mismo y al Dios que vive en toda la vida a su alrededor.
Cuando sitúes a la gente en el lugar donde pertenecen, en su Dios-fuente, sabiendo que sin importar lo que hagan, están viviendo para el Dios dentro de sí mismos -así como tú vives para el Dios dentro de ti- entonces puedes aprender a amar a toda la gente. Cualquiera que sea su expresión, ahora puedes, por primera vez en tu existencia, amarlos verdaderamente, pues tu amor no está gobernado o restringido por el juicio. Y así es en verdad, como es un Cristo -el hombre que vive como Dios- dentro de su ser.
¿Cuál es tu camino en la vida? Seguir siempre tus sentimientos, escuchar a los sentimientos de tu alma y lanzarte a vivir las aventuras que tu alma te impulse a experimentar. Tu alma, si la escuchas, te dirá lo que necesitas experimentar. Si te sientes aburrido o no tienes deseo de hacer algo, ello significa que ya lo has experimentado, que has adquirido la sabiduría de esa aventura. Pero si quieres hacer algo, esa urgencia dentro de tu alma significa que debes vivir la experiencia y su virtud. Si te abstienes de ella, sólo estás posponiendo la experiencia hasta otro momento y otra existencia.
Vive la verdad de lo que sientas dentro y ama a quien está sintiéndolo. Entiende que el sentimiento debe ser expresado y satisfecho. Cuando quieras hacer algo, sin importar lo que sea, no es sabio ir en contra de ese sentimiento, pues hay una experiencia esperándote y una gran aventura que hará tu vida más dulce. Si escuchas a tus sentimientos, siempre estarás haciendo lo más apropiado para la evolución de tu hermoso ser hacia la sabiduría profunda. Es cuando vas en contra de tus sentimientos cuando sufres la enfermedad, la neurosis y la desesperación.
Sigue a tu corazón, a tus sueños, a tus deseos. Haz lo que tu alma te pida que hagas, no importa lo que sea, y hazlo hasta el final; entonces continuarás con otra aventura. Nunca serás juzgado a menos que aceptes los juicios de aquellos a tu alrededor. Y si aceptas su juicio, es únicamente tu voluntad hacer eso por la experiencia.
Llegará un momento, en esta vida o en las próximas, en el que habrás alcanzado ese punto donde ya no tienes el deseo de hacer esto o aquello, sino simplemente «ser». Nunca más maldecirás o juzgarás a la prostituta, al ladrón, al asesino o al país que está en guerra. Habrás vivido todas esas cosas y sabrás lo que se siente al serlas. Estarás tan completo con las experiencias de este plano, que ya no habrá nada que te arrastre otra vez aquí para experimentar. Entonces partirás hacia nuevas aventuras en planos superiores de existencia.
Cuando contemples lo que te acabo de decir, percibirás y entenderás un valor en ti mismo que es la demostración intencional del Dios poderoso, el fuego y la vida que tú eres. También entenderás que cualquier dirección que tomes en la vida, ese va a ser el camino hacia tu iluminación. Y por cada aventura a lo largo del camino, obtendrás una percepción mayor del misterio que eres. Llegarás a amar lo que eres, a acariciarlo y a pulirlo, hasta que la luz de tu ser pueda competir con la gran Luz del firmamento y la paz de tu ser pueda competir con la medianoche, cuando todo está tranquilo en la Tierra. Nunca más te negarás a ti mismo. Nunca alterarás lo que eres, ni juzgarás lo que eres. Permitirás aquello que has de ser.
Cuando amas lo que eres, puedes decir con gracia, dignidad y poder humilde: «Amo al Padre inmensamente, porque el Padre y yo somos uno. Y amo lo que soy inmensamente, porque el Yo Soy que yo soy es la esencia de todo lo que es». Entonces estás en armonía con el flujo de la vida. Eres un maestro que camina sobre este plano. Eres el Cristo resucitado, el Cristo que ha despertado. Eres una luz para el mundo. Sin embargo, no podrás convertirte en eso hasta que ames y abraces todo lo que has hecho y te des cuenta de que todo fue por el bien de tu vida, porque ello te ha transformado en la magnífica entidad que eres en este día.
Te he dado una gran enseñanza y lo he hecho de forma grandiosa, pues te libera del karma, del pecado, del juicio y el castigo. Porque el Padre es amor. Y el Padre carece de juicios, no es ni bueno ni malo, positivo o negativo. El Padre es simplemente el Ser que es. Y ese Ser abarca a toda la gente, todos los actos, todos los pensamientos y todas las emociones; todas las cosas. Si el Padre pudiera juzgarte, ciertamente se estaría juzgando a sí mismo, pues tú y él son uno mismo.
Así que el amor de Dios llamado vida, siempre te ha sido dado. A pesar de todas tus experiencias miserables, el sol aún sale y baila en los cielos. Las estaciones aún vienen y van. Las aves silvestres aún vuelan hacia el cielo del norte. Y el pájaro nocturno aún grita en la noche mientras tú cierras los postigos de tu habitación. Es en la continuidad de todas estas cosas donde, si miras, te darás cuenta del perdón y la eternidad que la vida siempre te ha concedido.
Deja esta audiencia con un corazón alegre y lleno de amor, porque tus cargas han dejado de serlo, tu redención es segura. Sabe que Dios te ama y siempre lo ha hecho. Sabe que no eres ni malvado ni bueno. Sabe que no eres ni perfecto ni imperfecto; que simplemente eres. Cuenta con el Padre en tu vida, porque él siempre ha estado ahí. Y cuando contemples el amor piensa en mi... y el viento surgirá de la nada.
Ramtha.
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Ramtha Qué significa pata tí la palabra Dios?
IMPACTO Y VALOR DE LA COSMOLOGÍA DE RAMTHA
La historia de la creación de Ramtha es paralela a la de otras cosmologías y tradiciones religiosas, y a su vez añade piezas de información esenciales a su visión del mundo que dan luz y reinterpretan las tradiciones más antiguas. Vamos a intentar mostrar algunas de las características principales de estas tradiciones y cómo éstas se relacionan con Ramtha. Este breve estudio nos permitirá apreciar, a través del contraste, la relevancia y significado de su mensaje.
La investigación de los orígenes de la vida y el universo nos plantea inevitablemente el concepto de Dios: algo más grande que nosotros mismos que debe ser responsable del intrincado detalle y la inteligencia de la vida. ¿Por qué es importante para nosotros discutir el concepto de Dios y las distintas interpretaciones disponibles? ¿Cómo nos afecta personalmente? ¿Qué relevancia tiene en nuestra vida diaria? ¿Qué tiene éste que decir acerca de quienes somos?
La humanidad, en su intento de explicar el significado de su propia existencia, ha examinado a lo largo de su historia los diferentes conceptos de Dios en busca de respuestas. Ha buscado slgnificado en cualquier otra cosa que no sea la humanidad misma, pues sus ideales y esperanzas trascendían el logro de haberse realizado a sí misma. Los filósofos especulaban sobre la naturaleza de la totalidad de ese otro Dios trascendental que poseía las respuestas a todos nuestros misterios. Los profetas reportaron haber recibido visiones y revelaciones divinas directamente de Dios, que los guiaron a través de su confusión y su búsqueda de la grandeza. El concepto de Dios, en general, ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la civilización humana, incluyendo aquellas culturas que formaron sus sociedades basándose en ideales ateístas, como los de Karl Marx, que se refirió a la religión y a la creencia en Dios como «el opio del pueblo» y la fuente de su sufrimiento.
Existen innumerables tradiciones que ofrecen diferentes acercamientos al concepto de Dios y la divina trascendencia, pero todas ellas sin excepción contienen paradojas y contradicciones dentro de sus perspectivas que se han quedado sin resolver. A veces, las tradiciones individuales mismas permiten que tales contradicciones inciten a las personas a renunciar a su razonamiento en una actitud de fe, como ocurre en algunas corrientes del Cristianismo.
El núcleo del mensaje de Ramtha ofrece un entendimiento muy detallado y cohesivo de la naturaleza de la realidad y el significado de nuestra existencia. Incluso, aunque el mensaje de Ramtha puede confundirse erróneamente con una divina revelación que requeriría el consentimiento de una fe ciega, está claro que él es miembro de la raza humana, de ningún modo diferente a nosotros en su naturaleza, y que adquirió su conocimiento a través del poder de su observación y contemplación del mundo natural, sin la ayuda de ningún profesor o ninguna fuente externa.
Éste es un punto muy importante que tiene enormes implicaciones relacionadas con la habilidad humana de adquirir conocimiento a través de la observación, el uso de la razón y la relación entre el universo creado y la fuente primordial.
¿SON EL RACIONALISMO Y LA VOLUNTAD LIBRE REALES, O SON MERA ILUSIÓN?
¿Es la razón capaz de conocer más allá de las fronteras del mundo material? Y si lo es, ¿cómo es posible para ella conocer algo que no existe? ¿Es la voluntad libre algo real o es una ilusión? ¿Por qué sufren los inocentes? ¿Están nuestro destino y la calidad de nuestras vidas determinadas por las circunstancias de nuestro medio ambiente y nuestra biología? Si postulamos que Dios es una realidad fuera de nosotros mismos, que trasciende su propia creación, comprometemos la habilidad de la razón para conocer. Si por otra parte, postulamos que Dios somos nosotros mismos, entonces comprometemos la voluntad libre, la distinción moral entre el bien y el mal y el significado total de la existencia. La razón y la voluntad libre parecen ser elementos básicos en juego ante la paradójica cuestión de Dios y el origen del universo.
Es interesante que cualquier cosa que tengamos que decir acerca de lo divino tiene grandes implicaciones por la manera en que entendemos y definimos la naturaleza misma de la persona. Los conceptos de Dios y lo divino están inevitablemente conectados al concepto del yo. Puesto que la persona humana es el sujeto que habla sobre Dios, es inevitable por consiguiente que cualquier cosa que se diga sobre estos misterios, manifieste y revele la percepción y el entendimiento del sujeto mismo. Incluso en el caso de la divina revelación transmitida por la deidad a su creación, la percepción e interpretación de aquel que la recibe es inevitable. Tomemos a la religión cristiana, por ejemplo: si Dios es uno y Jesucristo es su revelación divina a la humanidad, ¿cómo es posible tener tantas interpretaciones del mismo mensaje que han resultado en la creación de tantas iglesias y denominaciones en conflicto? El mensaje está filtrado a través de la percepción humana. Además, el mensaje habla y es relevante a la percepción humana porque trata tanto del elemento humano como del divino.
Desde el punto de vista de la historia, la guerra de la Independencia Americana y la Revolución Francesa estallaron a partir de una serie de ideas que emergieron en aquel tiempo y que reclamaban y exigían para todo ser humano «libertad, igualdad y hermandad» («liberté, égalité, et fraternité»). Estas ideas revolucionaron el modo en el que la persona se definía a sí misma.(1) Las personas se convirtieron en ciudadanos libres, en lugar de ser los subditos de un orden superior o una corona establecida por Dios. La ciencia y la tecnología florecieron como consecuencia de la llegada de la revolución industrial. La conciencia emergente de libertad e igualdad se agitó por todo el mundo. Uno de los mayores logros de este movimiento fue la Declaración de Derechos(2), redactada en la constitución de los Estados Unidos, que defiende el derecho innato de cada persona a la libertad y el derecho a la vida. Es interesante que la primera frase en la Declaración de Derechos corresponda a la libertad religiosa de culto y de creencia.
La constitución no muestra una clara adherencia hacia alguna creencia religiosa específica o explicación filosófica de la naturaleza de la realidad. Más bien, la primera característica determinativa del ser humano que se defendió fue el derecho innato de cada persona y la habilidad de razonar por sí mismo la fuente más adecuada y confiable de conocimiento, verdad y significado. Estos derechos que definen a la persona humana adquirieron un significado internacional el 10 de diciembre de 1948, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El primer artículo de esta declaración manifiesta: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Están dotados de razón y conciencia, y deberían actuar los unos con los otros bajo un espíritu de hermandad». Esta declaración inicial evoca claramente las ideas de «libertad, igualdad y hermandad» de la Revolución Francesa. Es interesante ver cómo la libertad de culto y de expresión en la Declaración de Derechos de los Estados Unidos cristalizó en forma de la voluntad libre y la habilidad de razonar en el primer artículo de la declaración de las Naciones Unidas.
(1) Steven Kreis, en un discurso sobre la Revolución Francesa preparado para la Universidad Atlántica de Florida en los años 90, declaró: «Sobre las ruinas del antiguo régimen apareció una nueva era que parecía haber comprendido los ideales elevados de la Ilustración. Los ideales eran genuinos y optimistas en todos los sentidos. El hombre había entrado en una fase en la historia de la humanidad caracterizada por su emancipación de la superstición, el prejuicio, la crueldad y el entusiasmo. La libertad había triunfado sobre la tiranía. Nuevas instituciones fueron creadas basadas en la razón y la justicia, y no en la autoridad o la fe ciega. Las barreras de la libertad, los derechos, la igualdad y la hermandad se habían derrumbado. El hombre había sido liberado del tormento del otro mundo y estaba ahora haciendo historia.» El profesor Steven Kreis actualmente da conferencias en el Campus de Meredith, en Raleigh, Carolina del Norte.
(2) La Declaración de Derechos está formada por los primeros diez estatutos o enmiendas de la Constitución de los Estados Unidos, aprobados el 15 de Diciembrede 1791.
LA ALTERNATIVA DE RAMTHA A LAS PARADOJAS DEL POLITEÍSMO Y EL ATEÍSMO
El planteamiento filosófico de Aristóteles, incorporado a la teología cristiana por Santo Tomás de Aquino en la Edad Media y siguiendo el método de los filósofos árabes Averroes y Avicena, muestra que las características más preciosas que definen a la humanidad como especie única son el poder de razonamiento y el ejercicio de la voluntad libre. Sin embargo, como hemos mostrado anteriormente, estas dos características humanas están condicionadas inevitablemente por las distintas nociones de la existencia de Dios: politeísmo, monoteísmo, panteísmo, ateísmo, materialismo y naturalismo. La creencia en un dios externo como la fuente absoluta de toda la existencia presenta un contraste aparente con el materialismo y el evolucionismo natural. Ramtha ofrece una visión alternativa a ambos extremos.
Ramtha cuestiona las presunciones básicas de todas estas tradiciones al enfatizar que el centro del misterio de nuestra existencia depende de la verdadera naturaleza de la persona, el yo, más que de una fuente misteriosa y completamente innombrable del yo, Dios. Usando las palabras de Aristóteles, el origen del universo, «la principal causa de movimiento dinámico, el cambio»— o0ev r\ apxri rn<; xivnoecoc—es, según Ramtha, no una deidad autosuficiente o inteligencia separada de nosotros mismos, sino aquello que es obvio y no obvio, nuestro verdadero yo. Ramtha a menudo resume su mensaje con la declaración: «Vosotros sois dioses. Vosotros sois dioses olvidados». No obstante, debe aclararse que el uso de los términos Dios y los dioses por Ramtha, no se refiere a la visión politeísta tradicional de la realidad, ni tampoco apoya una visión de la realidad monoteísta o panteísta. Ramtha no es definitivamente ateísta en su enseñanza, pues constantemente usa la palabra Dios como parte integral de su mensaje. Entonces, ¿qué es y qué quiere decir él al usar esta palabra tan polifacética y de tanta controversia? Para percibir el significado de la cosmología de Ramtha, es de gran ayuda compararla y contrastarla con otros acercamientos filosóficos importantes.(3) La visión de Ramtha no es una interpretación o comentario sobre otras filosofías, ni está construida o estructurada alrededor de éstas. Él usa muchos términos y conceptos de otras tradiciones y los reinterpreta para explicar su perspectiva. Por eso mismo es importante ser consciente de los diferentes conceptos usados normalmente para explicar la naturaleza de la realidad. Vamos a permitirnos estudiar brevemente las principales implicaciones de otras filosofías en lo que concierne a la definición del yo. (3) Para un estudio completo, más profundo y comparativo de las enseñanzas de Ramtha y las diferentes filosofías y religiones principales del mundo, véase el libro de Miceal Ledwith La ascensión a Dios: La jornada interior del Alma, que aparecerá próximamente. Politeísmo Una visión politeísta de la realidad sostendría que el universo, en todos sus aspectos, fue creado o producido por varios dioses o seres que son en última instancia trascendentes al universo creado. En otras palabras, estos grupos de dioses no están afectados por el universo físico y sus leyes. Esta distinción es necesaria si vamos a llamarlos dioses; de otra manera, ellos serían meramente un tipo de superhombre o ser muy avanzado. Es importante recordar que el concepto de Dios que estamos viendo aquí se refiere a la fuente absoluta de toda la existencia, como fue definido por Aristóteles, y no a una cualidad de ser dentro de la realidad existente. La palabra Dios se usa a menudo para hablar de los dioses que trajeron la tecnología y la cultura a la tierra, como Toth en Egipto, Quetzalcoatl en Mesoamérica, Ninharsag, Enki y Enlil en Oriente Medio, Apolo y Zeus en Grecia, y los dioses Elohim mencionados en el libro del Génesis: «Cuando el hombre empezó a multiplicarse en la Tierra y de él nacieron hijas, los hijos de los dioses —los hijos de Elohim— vieron qué hermosas eran las hijas del hombre y así tomaron por esposas a todas cuantas eligieron».(4) «En ese tiempo, los Nefilim aparecieron en la Tierra después de que los hijos de los dioses se unieron con las hijas del hombre y éstas les dieron hijos. Ellos fueron los héroes de la antigüedad, los hombres célebres».(5) La palabra Dios en estos casos obviamente no se refiere a la fuente absoluta de la existencia, pues debemos preguntarnos: ¿de dónde vinieron los llamados dioses? ¿Quién les dio vida e inteligencia? ¿Quién sustenta su existencia? (4) Nótese que la parte de la frase del libro del Génesis 6:2 que dice: «ellos tomaron por esposas a todas cuantas eligieron» en términos bíblicos quiere decir literalmente que tomaron a las mujeres sexualmente, y no para establecer un matrimonio como lo entendemos hoy en día. (5) El libro del Génesis 6:4. Muchas religiones orientales como el hinduismo, al igual que otras culturas de la antigüedad, como Egipto, Roma y Grecia, contienen un amplio y complejo panteón de dioses en su sistema de creencias. El destino de la persona humana se deja en las manos y la buena voluntad de estos dioses. La consecución de la virtud, la sabiduría y la felicidad en la vida depende, en última instancia, de complacer y servir a estas deidades, y en obtener de ellas el favor, la gracia y la salvación. El eterno conflicto entre dos fuentes primordiales y antagonistas, que se sostienen por sí mismas, el conflicto entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad sobre las cuales el mundo creado no tiene control, es otra forma de politeísmo conocida como dualismo. En el zoroastrismo, una creencia religiosa que prevaleció durante 1.600 años, la realidad es explicada en relación al conflicto entre Ormazd y Ahriman. En la filosofía de Platón, el conflicto sucede entre el caos y el orden, entre aquello que siempre es pero no se ha realizado y aquello que se está realizando pero nunca es. En el maniqueísmo y las tradiciones gnósticas de la era cristiana, el conflicto es visto en forma de luz y oscuridad, conocimiento e ignorancia, razón y divina revelación. En conclusión, la afirmación básica sobre el Yo que encontramos en un acercamiento politeísta a la naturaleza de la realidad es que la persona humana debe su existencia y significado a una fuente externa, intrínsecamente diferente a ella misma, que la trasciende y abruma. En otras palabras, Dios está fuera de la persona y fuera del alcance de la razón. En el siglo cuarto antes de Cristo, el filósofo griego Epicuro postulaba que había más de una fuente primordial de existencia en su explicación del universo, pero enfatizaba que estas deidades ni estaban interesadas ni les concernían los asuntos humanos. De este modo, los seres humanos no podían esperar ni favores ni castigos por parte de ellas. La filosofía de Epicuro, por lo tanto, enfatizaba el empirismo, donde la fuente de todo conocimiento se encontraría en la experiencia humana sin necesidad de una divina revelación. Ésta también se basaba en el hedonismo, donde el placer es considerado como el bien más elevado. El epicureismo se mantuvo como un factor influyente en la vida cultural de Grecia y Roma, incluyendo las obras de Cicerón, hasta el siglo quinto d.C. El énfasis de Epicuro en el empirismo resurgió en el siglo dieciséis durante el Renacimiento, con un giro monoteísta, a través de los escritos de Lorenzo Valla y los grandes humanistas Erasmo de Rotterdam y Thomas More. El empirismo defiende la habilidad de la razón humana de obtener conocimiento a través de la experiencia. Sin embargo no alcanza a unir la separación que hay entre el mundo material y el mundo sobrenatural al limitar su experiencia observable únicamente al reino material. El empirismo sólo es capaz de proveer el conocimiento de los efectos de la naturaleza de Dios y tiende a definir el yo en términos del cuerpo físico y su biología, dejando lo sobrenatural fuera de su campo de observación. La teoría de Charles Darwin sobre la evolución natural de las especies, el psicoanálisis y la definición de la psique(6) de Sigmund Freud son ejemplos de esta visión del mundo. (6) La definición de la psique de Sigmund Freud incluye a ambos, el consciente y el subconsciente, sin embargo su tesis de que cualquier asunto inconsciente fue una vez consciente, penetrando en la psique a través de la experiencia consciente, muestra su adherencia al empirismo. Monoteísmo La visión del mundo monoteísta mantiene una separación ontológica entre el universo y su fuente o creador, Dios. La tradición judeo-cristiana es la mejor representación de este acercamiento. En ella encontramos una compleja articulación de las implicaciones de esta creencia. Puesto que el universo es la obra manual de Dios, posee de alguna manera conocimiento de su creador. Sin embargo, la razón no es suficiente para conocer la naturaleza de Dios. Tomás de Aquino enseñó en su obra Summa Theologica(7) que nosotros podemos decir que «Dios es» pero no «lo que Dios es». Podemos afirmar la existencia de Dios pero no podemos comprender su naturaleza. 7 Tomás de Aquino, Summa Theologica, 1, 7; 2; 2-3; 12. El conocimiento de Dios, por lo tanto, requiere el deseo benevolente de Dios de revelarse a sus criaturas. Puesto que la razón no es capaz de conocer el reino de lo divino, requiere la lealtad ciega de la fe, que es vista como un gran regalo y una virtud. La clásica definición de teología se encuentra en las palabras del filósofo medieval San Anselmo: «Fides quaerens intellectum» (La fe en busca del entendimiento). Esta definición evoca claramente una declaración anterior de San Agustín: «Credo ut intelligam» (Creer para poder entender). La teología cristiana es muy cuidadosa en no enfatizar la preeminencia de la fe de manera que ésta niegue completamente la habilidad de la razón para adquirir conocimiento. La inamovible distinción entre Dios y su creación, entre Dios y la persona, es la causa de la supremacía del conocimiento adquirido por la fe sobre aquel adquirido a través de la razón. En su filosofía, San Anselmo estaba siguiendo los conceptos agustinos, que había tomado prestados de la distinción de Platón entre el reino de las ideas invisibles e invariables y las sombras siempre cambiantes del reino visible. El lugar de la razón, y por consiguiente de la naturaleza humana, está limitado al mundo físico de acuerdo con esta visión del mundo. El hecho de que Dios eligió crear y darle vida al universo implica que Dios es bueno y benevolente. El entendimiento cristiano de la benevolencia de Dios hacia la creación se llama gracia. Atanasio, uno de los padres del concilio de Nicea en el siglo cuatro, habló de la gracia como un segundo regalo, añadido al regalo de la existencia, o la creación misma. El segundo regalo es visto como el desarrollo y la realización de la creación, aunque no en términos de la evolución natural de Charles Darwin, independiente de la intervención divina. A pesar de la aparente benevolencia de Dios, la presencia del mal y el sufrimiento en la Tierra cuestionan esta benevolencia. El monoteísmo no recurre a una realidad antagonista, preexistente y autosuficiente para explicar la existencia del mal, como en el dualismo. Sólo hay un Dios del cual nace toda la existencia, y no un Dios entre muchos como en el epicureismo. Si hay un solo Dios responsable de la creación, y decimos que este Dios es benevolente con ella, entonces ¿a quién podemos culpar de la existencia del mal y el sufrimiento de los inocentes? El concepto del pecado fue usado para explicar esta paradoja, especialmente el concepto del pecado original heredado a través de la descendencia natural de Adán y Eva, como fue enseñado por San Agustín en el siglo cuarto. El concepto de la salvación, la redención, la vida eterna y la dicha emergen como el antídoto al pecado, la fuente del mal, el sufrimiento y la muerte.(8) La pregunta sigue ahí: ¿por qué Dios creó la serpiente en el jardín del Edén que tentó a Eva? En conclusión, la afirmación básica sobre el yo que encontramos en un acercamiento monoteísta a la naturaleza de la realidad es sorprendentemente similar a la del politeísmo. La persona humana debe su existencia y significado a una fuente externa, intrínsecamente diferente a ella misma, que la abruma y trasciende. Dios permanece todavía fuera de la persona y fuera del alcance de la razón. Hay una mejor oportunidad de conocer la intención de Dios cuando sólo hay una fuente de creación en lugar de una multitud de intereses conflictivos e igualmente poderosos, como en el politeísmo. De cualquier modo, las dos cualidades básicas de la humanidad que hemos establecido, la voluntad libre y la razón, están comprometidas en esta visión del mundo. Si Dios es la única fuente responsable de toda la existencia, entonces Dios debe saber todo lo que hay que saber acerca de ella. Si hay algo que eludió su conocimiento debemos preguntarnos, si no vino de Dios, ¿de dónde vino? Los conceptos de la omnipotencia y omnisciencia de Dios apoyan esta línea de razonamiento. La omnipotencia y omnisciencia de Dios plantean un serio problema a la voluntad libre de la humanidad. ¿Cómo puede haber voluntad libre cuando Dios ya sabe lo que la persona va a elegir? Martín Lutero reconoció la realidad de este problema y se opuso a la voluntad libre en su tratado sobre el cautiverio de la voluntad, que escribió en respuesta a Erasmo. Lutero sostenía que aunque una persona actúe en desacuerdo a su voluntad, ésta está en última instancia controlada por Dios. Así, la salvación o la condena están predeterminadas por Dios desde la eternidad. Esta posición engendró el concepto de la predestinación divina, que es similar al determinismo físico y racional que encontramos en el estoicismo, la filosofía panteísta de Espinoza, el determinismo psicológico extraído del acercamiento freudiano y el materialismo de la ciencia. De acuerdo con la visión monoteísta de la realidad, las bases de la libertad y el poder de razonar son vistas como dones externos que deben ser guiados por algo que está fuera de la misma naturaleza humana. No importa lo mucho que estas cualidades sean elevadas e inspiradas, si no brotan de la naturaleza misma de la persona como una consecuencia natural de quienes somos, entonces no pueden usarse para definirnos a nosotros mismos y contestar la pregunta «quiénes somos». 8 La idea de que la muerte está relacionada con el pecado aparece por todo el Antiguo Testamento, en el Libro del Génesis y los Libros de la sabiduría. En el Nuevo Testamento, San Pablo elabora esta idea, contrastando la condición de caídos en la humanidad, a través de Adán y Eva, y la condición de gracia y redención traída por Jesucristo: «Por lo tanto, el pecado llegó al mundo por una persona, y por el pecado la muerte, y por esto la muerte nos llegó a todos puesto que todos habíamos pecado». «Y la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre aquellos que no pecaron después de la ofensa de Adán, como en el caso de aquél que vendrá (Jesús)». San Pedro, Cartas a los Romanos, 5:12, 14. Ateísmo y materialismo Es bastante sorprendente e interesante que cuando llevamos las presuposiciones inherentes al acercamiento monoteísta a su extremo lógico, éstas engendran un caos existencial carente de sentido(9), que no se diferencia del determinismo que encontramos en el materialismo o del nihilismo de los existencialistas y humanistas modernos, como Jean-Paul Sartre o Friedrich Nietzsche. El racionalismo va más lejos que el empirismo. Acentúa que la razón tiene la habilidad de obtener conocimiento en virtud de la razón misma, incluso por encima de la experiencia y la observación. El proceso dialéctico platónico de tesis-antítesis-síntesis es el procedimiento principal por el cual la razón es capaz de obtener conocimiento por sí misma. En el siglo diecinueve el racionalismo se desarrolló en un materialismo dialéctico gracias a la obra de Engels, Marx, Nietzsche y otros pensadores que guiaron a los humanistas modernos a ir más lejos que aquellos del siglo dieciséis, hasta las explicaciones ateístas de la naturaleza de la realidad. 9 Fyodor Dostoevsky describe las consecuencias existenciales del rechazo a creer en la existencia de Dios en su libro Los hermanos Karamazov. La creencia en Dios se volvió inaceptable para estos pensadores y fue vista como una oposición directa a la libertad humana y el poder de la razón. Nietzche vio la existencia de Dios como la mayor objeción a la existencia y a la creatividad humana: «Yo no reconozco el ateísmo de ninguna manera como un resultado, mucho menos un incidente; para mí es una cuestión de trayectoria, procedente del instinto. Yo soy demasiado inquisitivo, demasiado cuestionable, demasiado exuberante para apoyar cualquier respuesta crasa. Dios es una respuesta crasa, una falta de delicadeza contra nosotros, los pensadores —en el fondo una prohibición crasa para nosotros: ¡No pensarás!».(10) 10 Friedrich Nietzsche, Ecce homo págs. 692-693, Basic writings ofNietzsche, traducido por Walter Kaufmann (Nueva York: The Modern Library, 2000). El rechazo total de Nietzsche a renunciar a la razón en favor de la experiencia religiosa y la creencia en Dios, contrasta con el misticismo del renacimiento español. La mística cristiana Teresa de Ávila, a quien la iglesia reconoció con el título de Doctor, incorporó la separación platónica entre Dios y «la criatura» en su espiritualidad y su búsqueda por la experiencia de lo divino. En otras palabras, la completa rendición de quienes somos como seres humanos es requerida para poder experimentar lo divino. Teresa de Ávila llora poéticamente con un sentimiento de éxtasis santificado: «Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero que muero porque no muero» (11) (11) Agustín Bartra, Antología de la Poesía Mística (México: Editorial Pax, México, 1974), págs. 44-46. Este poema muestra claramente que Dios es tan trascendente y está tan separado de la humanidad que la vida es vista como una prisión y una privación de la felicidad, donde la muerte se espera con anhelo y esperanza. El suicidio es considerado un pecado en la religión cristiana. Así, el místico alcanzaría el efecto opuesto al deseado cuando alguien se quita la vida. Sólo Dios puede dar o tomar la vida de acuerdo con esta creencia religiosa. El misticismo del Renacimiento Aunque la creencia en Dios requiere el sacrificio y la entrega de la razón, el misticismo cristiano ofrece en su visión una contradicción inherente al monoteísmo. El misticismo religioso se enfoca en la experiencia de lo divino. Esta experiencia a menudo es descrita en términos de una visión beatificada: ver a Dios cara a cara, donde la persona necesita ser transformada y capacitada para tal experiencia indescriptible. La carne es incapaz de ver a Dios, sin embargo tiene que haber algo, es decir, el alma, que se asemeje a Dios en la naturaleza humana, que permita la po-sibilidad de esta experiencia. Las tres virtudes cristianas básicas de fe, esperanza y amor, descritas por San Pablo,(12) se reducen a una en el reino de los cielos. El amor es todo lo que queda en la visión beata de la vida después de la vida, pues la fe es innecesaria donde Dios es visto cara a cara y la esperanza se convierte en posesión plena de gozo. La experiencia mística de unión con Dios y la visión beatífica sugieren una conexión intrínseca entre la razón humana y la naturaleza de Dios. También sugiere que la naturaleza humana no está limitada al plano físico. Es particularmente interesante notar, a modo de contraste, el entendimiento de San Agustín de la voluntad libre en términos de la libertad de elegir el bien donde el bien máximo es Dios mismo. Él fue el primero en sugerir una conexión intrínseca entre esta característica humana y la naturaleza de Dios. Sócrates ya había introducido esta idea parcialmente en el siglo quinto a.C. a través de sus diálogos sobre el bien como la máxima virtud moral y fuente de verdadera felicidad. La mayor expresión humana de la libertad moral de elección en favor del bien era, según San Agustín, el verdadero significado del amor. Así pues, su declaración: «Ama y haz lo que quieras» implica una conexión directa entre el amor como cualidad divina y la libre voluntad humana. (12) San Pablo, Primera Carta a los Corintios 13:13. Los orígenes de la civilización humana - Ramtha http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/ http://maestrosdecorazones.blogspot.com.es/
Ramtha La épica de la creación.
"En el principio, cuando todos vosotros erais una explosión de luz de conciencia personal, emprendisteis la jornada hasta la materia densa o corpórea. Bajasteis siete niveles de vibración, y en verdad, de conciencia. Ahí vais. Ahora vosotros estáis en el principio de la evolución. Y en el principio de la evolución vuestra tarea es hacer conocido lo desconocido a partir de esto, el yo inmortal, que todos vosotros sois; aquello llamado Dios, que todos vosotros sois, y su reflejo en el espejo, el yo personal. Ahora esta jornada es acerca de un Espíritu y un alma en un Libro de la Vida, llamado evolución."
Ramtha
EL PENSAMIENTO ES LA FUENTE DE TODA LA EXISTENCIA
Yo soy Ramtha el Iluminado. En verdad soy tu sirviente, mi más ilustre hermandad, pues ¿quién eres tú? Tú eres el Padre engendrado por sí mismo. Al convertirse, Él se convirtió en la supremacía de lo que Él era, llamada la Fuente, la bondad, el Padre. Y a todos vosotros, mi ilustre hermandad, en vuestro fervor de entender quién sois yo os digo: vosotros sois la fuerza de la fuerza. Vosotros sois el principio que creó el principio. Vosotros sois la ley que se convirtió en ley.
Vosotros sois el Espíritu hilado hasta la realidad.
Os habéis convertido en la fuerza, el elemento compulsivo y el movimiento del pensamiento. Amado Padre, te has convertido en hijo. Amado hijo, te has convertido en Padre.
Vosotros sois el Espíritu hilado hasta la realidad.
Os habéis convertido en la fuerza, el elemento compulsivo y el movimiento del pensamiento. Amado Padre, te has convertido en hijo. Amado hijo, te has convertido en Padre.
¿Por qué gritáis y os insultáis, y de esta manera seguís interactuando despiadadamente y sin creatividad, y os convertís en podredumbre estancada? ¿Por qué evocáis celos, odio y amargura? Hombres, yo os ayudaré a entender mejor. ¿Qué es lo que inició en verdad el pensamiento de crear separación en vosotros en algún momento para después iluminaros? En el transcurso de una hora yo os entregaré todo lo que es conocido con la elocuencia de mi discurso, y de tal forma que sea fácilmente entendido por vosotros.
Entonces, escuchad atentamente, regresemos ahora a lo que se llamaría el concepto en palabras de: «la naturaleza de», antes del principio. Así pues, si el principio fue considerado por vuestros científicos como la teoría del big-bang ¿habéis escuchado eso? y en el big-bang esa partícula X fue el principio de lo que llamamos la declaración de la masa como una forma gaseosa, entonces, ¿qué fue lo que causó el big-bang? Vosotros sois el resultado de eso, pero ¿qué existió anteriormente a eso? Espacio atemporal.
Ahora yo os voy a llevar de regreso al principio, para que vosotros entendáis lo que significa esa ciencia. En verdad vosotros consideráis a Dios de maneras muy diferentes.
Vuestra realidad concibe «la inteligencia sapientísima» de muchas formas. Pero yo os diré esto: fue pensamiento. Bueno, ¿cómo describís un pensamiento? Describir un pensamiento es describir el Ser.
Vuestra realidad concibe «la inteligencia sapientísima» de muchas formas. Pero yo os diré esto: fue pensamiento. Bueno, ¿cómo describís un pensamiento? Describir un pensamiento es describir el Ser.
Los científicos, hoy en día, están llegando a un rápido acuerdo, mi querida gente, y es que el universo no es tan mecánico como ellos creyeron una vez. A pesar de la materia y la antimateria y las formas gaseosas que lo constituyen, molecularmente hablando, ellos se están dando cuenta de que este universo mecánico está guiado por algo que va más allá del mecanismo de la mente. Se llama pensamiento. Y ellos están absolutamente en lo correcto. Anteriormente al big-bang que causó vuestra existencia, ocurrió algo maravilloso. Ahora vamos a hablar sobre Dios, no como una imagen sino como una esencia sin imagen. Y en lugar de Dios puedes usar las palabras: «Ello», «el Ser», o «lo Absoluto», cualquiera que tú elijas.
Ahora, es muy difícil para vuestra mente contemplar el infinito, así pues lo haremos de este modo. Antes del big-bang, la esencia del pensamiento llamada Ser, o también Dios, era todas las cosas. Tenía la capacidad, en su rapidez, de ser todo lo que era, una continuidad. Pero esta continuidad no existía en un vacío; simplemente era. Podía ser todas las cosas y como todas las cosas. Era, pero había algo que le faltaba. Y se llamaba experiencia. Experiencia.
Llegó un momento en que el pensamiento se volvió hacia adentro y contempló su «vastedad». En otras palabras, pensó en sí mismo. Y cuando hizo eso, provocó que un pensamiento se detuviera. A partir de este proceso nace la luz. A esto se le llama conocimiento. Pensó en sí mismo. Ahí fue cuando nació la luz.
La luz está compuesta, y en verdad así es, en su forma magnificada, de lo que se llaman partículas. En las partículas tienes la partícula Z, tienes la partícula X, tienes la partícula de hidrógeno, la de oxígeno, y tienes el electro que las mantiene cohesivas y explosivas. Pero en su forma más elevada es una partícula la que obtiene y mantiene todas sus unidades inferiores. Cada forma de luz es una cohesión de pensamiento expresivo individual.
Vosotros nacisteis de Dios, del Ser, del espacio, por así decirlo, cuando el Padre se contempló a sí mismo y la contemplación se convirtió en luz, en movimiento. Así cada uno de vosotros era una partícula de luz. Esa es vuestra forma individual más elevada. Si vosotros la revirtierais otra vez al pensamiento, la luz desaparecería y regresaría a la eternidad del Ahora, que es todas las cosas.
Si tú tomaras todo este universo y eliminaras cada estrella, cada planeta, cada sol en otras palabras, si tomaras una aspiradora y lo aspiraras todo y desaparecieran, ¿qué verías? No podrías ver nada porque no habría luz. Sólo podrías percibir. Esto es bastante serio.
Ahora observa esto: sin esta luz, el ojo no puede ver.
La vista, sin luz, no puede percibir movimiento.
El pensamiento no se mueve, simplemente es. Entonces imagina la totalidad de universos siempre continuos, y más universos, muchos niveles de espacio. Contémplalo por un momento: espacio, sin principio y sin fin. Se llama el eterno Ahora. ¿Qué permite el movimiento? ¿Qué es el movimiento visual? Luz. Luz. Luz. Tú nunca sabrías que el pensamiento se contempló a sí mismo a menos que tuvieras la luz para saberlo.
La vista, sin luz, no puede percibir movimiento.
El pensamiento no se mueve, simplemente es. Entonces imagina la totalidad de universos siempre continuos, y más universos, muchos niveles de espacio. Contémplalo por un momento: espacio, sin principio y sin fin. Se llama el eterno Ahora. ¿Qué permite el movimiento? ¿Qué es el movimiento visual? Luz. Luz. Luz. Tú nunca sabrías que el pensamiento se contempló a sí mismo a menos que tuvieras la luz para saberlo.
Si tú eres todas las cosas y no tienes un reflejo de ti, careces de la experiencia de saber lo que eres. Entonces este Ser, como le llamaremos, computó una separación de su conciencia personal. Y la conciencia personal del pensamiento fue programada de antemano para que en el futuro regresara a sí misma. Haría una jornada en absoluta separación.
Y la separación entre ella y sus partículas de conciencia sería lo que se llamaría tiempo, distancia y espacio, y ello constituiría la realidad.
Y la separación entre ella y sus partículas de conciencia sería lo que se llamaría tiempo, distancia y espacio, y ello constituiría la realidad.
Ahora, este factor Ser, o Dios, como lo quieras llamar, se contempló a sí mismo y en un gran momento estalló, y lo que llamamos las partículas de conciencia personal se separaron de lo que él era. En el momento que contemplas el ser interior de cualquier cosa te separas de ella. Y así tenemos la teoría del big-bang. El big-bang fue, en esencia, que aquello que llamamos conciencia personal explotó en una conciencia de multitud, donde todas las partes estaban conectadas al todo. ¿Lo entiendes?
Ahora imagina un número infinito de estas pequeñas cosas. Esto se llama conciencia. Cada uno de vosotros es esto: conciencia. Ahora, esta conciencia se llama: «el despertar».
Y en el momento que esto sucedió comenzó la jornada que duraría eones, programada por el gran Ser para conocerse.
Y esta conciencia creó un espejo para sí. Y éste dividiría, entre ambos, una realidad potencial.
Y en el momento que esto sucedió comenzó la jornada que duraría eones, programada por el gran Ser para conocerse.
Y esta conciencia creó un espejo para sí. Y éste dividiría, entre ambos, una realidad potencial.
Así, en el principio, cuando todos vosotros erais una explosión de luz de conciencia personal, emprendisteis la jornada hasta la materia densa o corpórea. Bajasteis siete niveles de vibración, y en verdad, de conciencia. Ahí vais. Ahora vosotros estáis en el principio de la evolución. Y en el principio de la evolución vuestra tarea es hacer conocido lo desconocido a partir de esto, el yo inmortal, que todos vosotros sois; aquello llamado Dios, que todos vosotros sois, y su reflejo en el espejo, el yo personal. Ahora esta jornada trata de un Espíritu y un alma en un Libro de la Vida, llamado evolución.
¿Sabéis como se creó la electricidad? Disminuyendo la luz. ¿Sabéis cómo se reduce la luz? Tú puedes crear luz de la nada. La electricidad es el electro más bajo de luz en una fusión positiva/negativa. ¿Habéis oído eso alguna vez? Quizás esto va a ser una clase de física.
Cada partícula mantuvo en su forma más elevada energía positiva y negativa, porque si tomas la luz y la reduces quiero decir, disminuyes su frecuencia, comienzas a dividirla.
De esta manera obtienes la gravedad, obtienes la fuerza G y los llamados campos magnéticos. El único modo de conseguir un campo magnético es con energía positiva/negativa.
De esta manera obtienes la gravedad, obtienes la fuerza G y los llamados campos magnéticos. El único modo de conseguir un campo magnético es con energía positiva/negativa.
Ahora, permitámonos tomar una partícula de luz, cualquiera de vosotros. Eso se llamó el nacimiento de los dioses, en plural, el mayor nacimiento, cuando el Ser se contempló a sí mismo y produjo un movimiento, el nacimiento de la luz.
Se llamó el nacimiento de los dioses-luz. A partir de las partículas de luz fueron creadas las partículas gaseosas, las partículas Z y X, que crearon lo que vuestros científicos creen que fue un gran estallido, la teoría de una gran explosión, ya sabes, cuando estalló todo sucedió de alguna manera. Bueno, puedes decir eso si lo que quieres es intentar medir el tiempo. Pero no sucedió exactamente así. Eso sólo es medir el tiempo. Tienes que olvidarte del tiempo si quieres saber.
Se llamó el nacimiento de los dioses-luz. A partir de las partículas de luz fueron creadas las partículas gaseosas, las partículas Z y X, que crearon lo que vuestros científicos creen que fue un gran estallido, la teoría de una gran explosión, ya sabes, cuando estalló todo sucedió de alguna manera. Bueno, puedes decir eso si lo que quieres es intentar medir el tiempo. Pero no sucedió exactamente así. Eso sólo es medir el tiempo. Tienes que olvidarte del tiempo si quieres saber.
Cada uno de vosotros era una partícula de luz, un todo, un Dios. Y los dioses creaban a partir de su proceso de pensamiento. Ellos ya estaban dotados de un alma.
Yo sé lo que la mayoría de vosotros piensa que es el alma. Bueno, os voy a dar un mayor entendimiento de lo que es. Descansa aquí (en el pecho). No está aquí arriba (en la cabeza); esta aquí, en una cavidad situada junto a ese músculo vuestro que nunca para, vuestro corazón. Y en esa cavidad hay una esencia de luz. Pesa trece onzas. Y cuando te sientes bien en tu alma, crees que te sientes bien en el corazón. Bueno, tu corazón es sólo una bomba; no se enamora de nada. Es el alma la que siente.
Yo sé lo que la mayoría de vosotros piensa que es el alma. Bueno, os voy a dar un mayor entendimiento de lo que es. Descansa aquí (en el pecho). No está aquí arriba (en la cabeza); esta aquí, en una cavidad situada junto a ese músculo vuestro que nunca para, vuestro corazón. Y en esa cavidad hay una esencia de luz. Pesa trece onzas. Y cuando te sientes bien en tu alma, crees que te sientes bien en el corazón. Bueno, tu corazón es sólo una bomba; no se enamora de nada. Es el alma la que siente.
La única manera como las partículas de luz, o los dioses, pudieron guardar el pensamiento que les llegaba de su Padre
el flujo que les daba sustancia para mantener la luz unida,
era que ellos debían de tener algo que pudiera detener el pensamiento. Y ahí fue cuando nació el alma, o el Señor de vuestro ser; ella descansa justo aquí. El Dios de tu ser es la gran luz (o aura) que abarca la totalidad de lo que eres.
En ella está el alma inmortal.
el flujo que les daba sustancia para mantener la luz unida,
era que ellos debían de tener algo que pudiera detener el pensamiento. Y ahí fue cuando nació el alma, o el Señor de vuestro ser; ella descansa justo aquí. El Dios de tu ser es la gran luz (o aura) que abarca la totalidad de lo que eres.
En ella está el alma inmortal.
Ahora, el alma es como una computadora.
Guarda el pensamiento. Sin vuestra alma, vosotros no conoceríais nada, no podríais expresar nada, no podríais crear nada; no seríais nada más que el Ser.
El alma graba cada pensamiento que hayas tenido. Y no lo graba como un pensamiento, sino como lo que el pensamiento produjo eléctricamente en tu modus operandi en forma de luz. Eso se llama «sentimientos». Los sentimientos son lo que hay detrás de la materia gaseosa en vuestro universo.
Guarda el pensamiento. Sin vuestra alma, vosotros no conoceríais nada, no podríais expresar nada, no podríais crear nada; no seríais nada más que el Ser.
El alma graba cada pensamiento que hayas tenido. Y no lo graba como un pensamiento, sino como lo que el pensamiento produjo eléctricamente en tu modus operandi en forma de luz. Eso se llama «sentimientos». Los sentimientos son lo que hay detrás de la materia gaseosa en vuestro universo.
En un átomo en su manera de operar hay otro universo.
¿Sabes que lo que da sustancia a los átomos, el universo interior, es una partícula llamada «partícula X»? Ése fue el primer sentimiento manifestado y dio vida a la totalidad de vuestro universo. La materia nació a partir del gran sol.
Las partículas se esparcieron aquí durante un tiempo interminable porque el primer pensamiento fue cautivado y disminuido. El electro se redujo para crear materia gaseosa.
¿Sabes que lo que da sustancia a los átomos, el universo interior, es una partícula llamada «partícula X»? Ése fue el primer sentimiento manifestado y dio vida a la totalidad de vuestro universo. La materia nació a partir del gran sol.
Las partículas se esparcieron aquí durante un tiempo interminable porque el primer pensamiento fue cautivado y disminuido. El electro se redujo para crear materia gaseosa.
Ahora, aún estamos hablando de una luz y un alma, la forma más elevada. Por todo el espacio, la quietud, el frío y el pensamiento permitieron que la luz jugueteara en él. ¿Qué crees que mantiene tu mundo unido? ¿Qué es lo que te impide que te desprendas de él? Deberías saberlo. ¿Qué es? Tú dices que es el espacio vacío. Es el pensamiento. Es el Ser. Ésa es la plataforma llamada el siempre jamás. No tiene altura ni anchura, y sin embargo todo lo ocupa.
Así, nace la materia. Pero la luz aún prevalece. Todos vosotros prevalecisteis en el principio. Vosotros fuisteis el principio. Vosotros creasteis el tiempo. Explicaros detalladamente el proceso de lo que os estoy diciendo a cada uno dios por dios tomaría toda una vida.
Por eso estoy haciendo una sinopsis muy rápida sobre el eterno misterio de cómo empezó todo. Pero vosotros estáis captando la idea. Y si no, os enviaré una visión para que lo podáis ver.
Que así sea.
Por eso estoy haciendo una sinopsis muy rápida sobre el eterno misterio de cómo empezó todo. Pero vosotros estáis captando la idea. Y si no, os enviaré una visión para que lo podáis ver.
Que así sea.
Los orígenes de la civilización humana - Ramtha
http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/
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Ramtha Reflexión sobre la historia de la civilización humana.
La reflexión crítica de Ramtha sobre la historia de la civilización humana pretende mostrar la naturaleza transcendental y el origen de la persona humana.
Él abarca directamente las preguntas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Su tesis principal es que somos dioses inmortales en evolución con el propósito de conocernos a nosotros mismos.
El drama humano de la evolución a partir del big-bang y anterior a los tiempos modernos es, según Ramtha, la historia de unos dioses creadores explorando y realizando su potencial máximo. La reflexión de Ramtha sobre la historia refleja la experiencia de su propia vida, la cual le condujo a su iluminación.
El es el primero en decir que sus observaciones son su propia verdad y sabiduría personal.
Continuamente, él hace conscientes a sus estudiantes de su línea específica de acercamiento, sin dejarla en la oscuridad o abierta a la especulación. Para poder percibir el impacto completo de su historia, es importante estudiar e identificar su definición y uso de los términos: Dios, los dioses, el yo, la persona humana, evolución, sabiduría y verdad.
La razón por la que su historia es tan valiosa es porque redefine la naturaleza de la persona humana de manera que enmarca e ilustra el misterio de la existencia humana.
La validez de su Mensaje es directamente proporcional a la validez de sus alegaciones. Si él es verdaderamente un maestro inmortal que se iluminó hace 35.000 años, de acuerdo a nuestra manera de estructurar el tiempo, entonces podemos imaginar que él recuerda personalmente sucesos de los cuales nosotros sólo podríamos hacer vagas teorías a partir de las limitadas evidencias históricas y arqueológicas que tenemos disponibles hoy en día. Si él es verdaderamente un maestro ascendido que no está limitado por los confines del espacio y el tiempo, debe tener una extraordinaria fuente de información y conocimiento. Si nosotros pudiéramos vivir durante miles de años como seres pensantes, nuestra sabiduría obtenida a través de la simple observación y contemplación sería realmente maravillosa.
Es importante considerar estas observaciones antes de que descartemos la historia de Ramtha basándonos en que la maestría y la inmortalidad son meras fantasías.
Debemos reconocer que cualquier posición que tomemos es, en última instancia, producto de nuestra propia opinión subjetiva, que intrínseca e inadvertidamente contiene una asunción y presuposición de quiénes somos.
La objetividad es en gran medida mal interpretada en el mundo científico. El método científico mismo ha fallado por lo general en reconocer el inevitable papel del observador, o sujeto, que está realizando el estudio en cualquier experimento científico o análisis. La mayor objetividad que podemos alcanzar en cualquier estudio serio académico o científico es delinear y estar claramente conscientes de nuestra línea general de acercamiento y de nuestras presuposiciones, antes de proceder con nuestro análisis.
Podemos discutir que los maestros inmortales y la iluminación son producto del mito y la imaginación creativa.
Si nosotros apoyamos esta presuposición "porque no es nada más que eso", entonces debemos preguntarnos cómo puede esta hipótesis darle forma y color a nuestros conceptos de Dios, el yo, la moralidad, y el significado de la vida.
Todo se reduce a la más fundamental de las cuestiones:
La historia de Ramtha es válida porque explica de manera coherente y comprensible la naturaleza de la humanidad y toda trascendencia, ofreciendo una solución a muchas de las paradojas comunes, como el problema del bien y del mal, la vida y la muerte, la dicotomía cuerpo-mente, y la realidad de la voluntad libre en los humanos con relación a la trascendencia divina o a un ser superior.
Ser consciente de la línea de acercamiento principal de Ramtha ayuda a identificar el hilo común que enlaza su historia y la hace fluir.
(1) N del T. La expresión inglesa free will, que generalmente se traduce al castellano como libre albedrío se traduce a lo largo de este libro como voluntad libre, pues la voluntad, en todas sus facetas, es un concepto ampliamente abordado en la filosofía de Ramtha.
VOSOTROS SOIS DIOSES CREADORES EN EVOLUCIÓN
La exposición de Ramtha acerca de la historia de la humanidad muestra cómo nosotros asumimos una participación activa en la creación del mundo y el universo.
¿Cómo puede ser, si somos dioses, que no lo recordemos o lo sepamos?
Él explica el significado de su declaración: «Vosotros sois dioses, conciencia y energía creando la naturaleza de la realidad ». También explica que toda la evolución de la historia de la humanidad puede ser vista como la lucha por encontrar mejores y más adecuadas respuestas que definan nuestra verdadera identidad.
Hay tres cuestiones básicas que constituyen la fuerza propulsora, los motores de la civilización humana y todas sus diversas formas de auto-expresión y auto-exploración.
Estas preguntas son: quién, qué y por qué.
A través de la historia, las distintas culturas del mundo han intentado contestar, de manera implícita, estas tres cuestiones fundamentales sobre nuestra existencia.
Los filósofos de la antigüedad, así como los pensadores religiosos, políticos famosos, científicos y antropólogos de hoy en día, aún están buscando nuevas maneras con las cuales contestar y explicar mejor la naturaleza de quién y qué somos. ¿Por qué estamos aquí? ¿De dónde venimos realmente? ¿Cuál es el propósito de la vida y de la existencia? ¿Quién creó el lío en el que estamos metidos actualmente? ¿Quién es responsable? ¿Por qué hay maldad en el mundo? ¿Existe realmente un ser o una fuerza esencialmente maligna? ¿Quién lo creó y por qué? ¿Cuál es el fin de la existencia humana independientemente de respirar, comer y dormir? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Hemos vivido antes? ¿Somos nuestra parte biológica y física, o somos más que eso? Si somos más que nuestra parte biológica, entonces ¿qué somos? ¿Qué es el amor? ¿Por qué es tan intoxicante y atractivo, cualquiera que sea nuestra definición de éste? ¿Por qué nos aferramos a nuestro aliento y a nuestra vida tan desesperadamente? ¿Por qué codiciamos nuestros más íntimos sueños tan celosamente?
Estas son sólo algunas de las muchas cuestiones que brotan de la triada básica que mencionamos arriba. Es importante encontrar una manera por la cual reducir las innumerables cuestiones de un problema a su raíz principal, sin caer en un reduccionismo simplista que cree más confusión que claridad. En todas estas preguntas encontramos implícitamente un sujeto, un objeto o acción, y una directriz o intención detrás de él. A menos que definamos primero, quién es el sujeto que está buscando el objeto "quién está haciendo qué, y por qué", nosotros no podremos acercarnos realmente a la respuesta a estas preguntas fundamentales que han dado forma y color al desarrollo de nuestra civilización humana hasta nuestros días.
Quizá no es posible encontrar el origen, la fuente, el principio de todo porque estamos buscando respuestas en el lugar equivocado. Quizá ser humano significa en parte no saber todas las respuestas en un principio, y tener que descubrirlas progresivamente. Quizá la vida y el universo no son finitos y concretos sino siempre continuos y convirtiéndose en algo nuevo todo el tiempo, como las series de Mandelbrot.
Quizá necesitemos estudiar el personaje en la historia, la persona humana, para obtener algún entendimiento sobre quién y qué somos realmente.
(2) Las series de Mandelbrot. Nombradas tras Benoit Mandelbrot, son una sucesión de fracciones bastante conocidas, una figura matemática infinitamente detallada que abarca números complejos, generados por la fórmula z2 + c, que están programados para resaltar a través de colores producidos por una computadora, y que presentan una similaridad en varias escalas. Aunque las series de Mandelbrot son similares entre ellas a escalas magnificadas, los detalles a pequeña escala no son idénticos al conjunto. De hecho, las series de Mandelbrot son infinitamente complejas. Pueden ser ampliadas en enormes cantidades y aún mantener sus detalles sin repetirse siquiera.
Es esta característica la que se asemeja a los conceptos de infinidad, eternidad y siempre jamás.
LAS PREGUNTAS MÁS ESENCIALES SIN RESOLVER
La humanidad, como colectivo, no está clara ni definitivamente de acuerdo con respecto a las respuestas a estas preguntas.
Una de las mayores tragedias hasta el día de hoy es que aún discutimos por la supremacía e infalibilidad de nuestra visión personal por encima de la de todos los demás.
La verdad es que aún no hemos resuelto esta tendencia.
Si lo hubiéramos hecho, hoy en día no habría ni opresión ni hambre, ni injusticia o violencia, ni enfermedad ni muerte entre nuestras naciones, culturas, razas y sexos.
Incluso los científicos temen hacer públicas sus investigaciones por miedo a ser excluidos de la comunidad científica.
Los teólogos están temerosos de arriesgarse siquiera a pensar en nuevas direcciones que pudieran desafiar las tradiciones de su fe, por miedo a que vayan a juzgar que están en un error, y pierdan sus privilegios. Los políticos rehusan honrar los principios que los llevaron a un puesto de poder, por miedo a perder ese poder.
¿Por qué menospreciamos y negamos la verdad que hay en este diagnóstico de la raza humana hoy en día? Es la verdad, y la evidencia que apoya esto está fácilmente disponible para todo el mundo. Esta situación es más seria de lo que parece, pues lo que está pasando, aparentemente, es que la habilidad del individuo de formular preguntas y encontrar respuestas se está perdiendo en pro de mantener el estatus, en pro de quedarse en el mismo lugar en vez de continuar progresando y evolucionando.
El mensaje de Ramtha quiere recordarnos lo que hemos olvidado como raza, como especie, como seres y como conciencia.
Si la única constante en un mundo de caos es el caos de la diversidad misma, entonces deberíamos tomar eso como la principal asunción en nuestro acercamiento.
En otras palabras, si cada acercamiento que tomamos es implícitamente la conclusión de nuestras averiguaciones, entonces debemos sostener que cualquier cosa que el sujeto observa y estudia, colorea y define lo que él esté observando.
Es el observador quien determina su medio ambiente a través de aquello en lo cual se enfoca y de cómo se enfoca en ello, y no al revés.
Ésta es una observación muy importante.
La historia siempre se cuenta desde un punto de vista particular, apoyado por una intención o razón específica.
Una niña cristiana aprenderá historia de un modo muy distinto a una niña musulmana o hindú. Igualmente, si cualquiera de estas niñas acabara yéndose más allá de los confines de su tradición familiar y fuera a la universidad, ella aún tendría que reconciliar y contrastar sus futuros estudios académicos con las creencias de su niñez.
Estas creencias pueden probar ser un obstáculo o una ventaja que le ayude a extrapolar los viejos conceptos para dar paso a nuevos discernimientos en sus campos de estudio.
Lo que determinará su nivel de talento es su habilidad de sintetizar sus viejos conceptos en paradigmas que le ayuden a investigar y plantearse viejas cuestiones con una nueva visión. Ser lo suficientemente audaces para evolucionar más allá de la aceptación común del estatus o las tradiciones familiares es primordial. Como diría Ramtha: «Estamos aquí para hacer conocido lo desconocido. Lo que queremos es aportar a lo que ya es conocido, no reciclarlo».
EL HÁBITO DE LA MANIPULACIÓN Y LA SUPERVIENCIA
El estudio que Ramtha hace de la historia enfatiza que los ganadores de una batalla cuentan la historia muy distintamente a los que la perdieron.
Normalmente, aquellos que pierden no tienen una oportunidad de contarla en absoluto. Más que eso, aquellos que sostienen una posición de poder dentro de la comunidad, ya sea política o religiosa, recordarán la historia de una manera que sea beneficiosa para prolongar su puesto.
Esto no se hace necesariamente con mala intención, pero simplemente implementa la ley de la supervivencia.
Es muy sencillo ver cómo la historia mundial de los últimos seis a siete mil años "especialmente la de los últimos dos mil" ha sido intensamente corregida y manipulada para amoldarse a un guión histórico que la gente quiera oír y que asegure la continuación de su modo de vida y su sistema de creencias.
Es interesante que una y otra vez, al margen de la aparición de nuevas y desafiantes evidencias, la visión y las creencias tradicionales continúan siendo el juez y el criterio a seguir debido a su validez e interpretación.
Por ejemplo, a nadie le gusta oír que la raza humana se originó de la mezcla y la manipulación genética de una cultura extraterrestre avanzada, aunque haya una gran evidencia arqueológica de ello.
No hay ningún arqueólogo que quiera admitir que hace miles de años ya había gente experimentando con energía nuclear y tecnologías avanzadas con las cuales no podemos rivalizar hasta el día de hoy.
Ningún antropólogo tradicional quiere creer que el hombre de CroMagnon de hace 35.000 años era capaz del diálogo sofisticado, del pensamiento intelectual y mucho menos de la iluminación, ya que las cavidades craneales de ese periodo no parecen permitir la articulación de sonidos consonantes y palabras complejas.
No hay ningún ministro religioso que quiera admitir la posibilidad de que no hay tal lugar en el universo llamado infierno, o admitir que el Dios de Abraham y Moisés era un ser malhumorado, completamente en oposición al Dios sobre el cual predicó Jesucristo y a quien llamó su Padre y nuestro Padre.
No hay físico o filósofo que quiera clarificar o referirse siquiera a la posibilidad de que lo que consideramos la realidad, la continuación del espacio-tiempo, pueda ser de hecho un sueño, una ilusión creada no por una fuerza externa o por una deidad, sino sostenida en conciencia"el observador en la mecánica cuántica" por nosotros mismos, por el propósito de explorarnos y hacer conocido lo desconocido.
(3) Michael A. Cremo, Forbidden Archeology's impact (L.A. Bhaktivedanta Book publishing, Inc. 1998).
(4) La Épica de Gilgamesh, La Enuma Elish, y otros textos y archivos de Sumeria, Babilonia y Egipto.
(5) La destrucción de Sodoma y Gomorra, la creación del Mar Muerto, Baalbek, y muchos otros lugares en la antigüedad.
(6) William A. Haviland, Cultural Antropology 9* ed. (N.Y. Harcourt Brace & Co. 1999).
EL MISTERIO DE LA DIVINA TRASCENDENCIA Y EL YO
Los teólogos han señalado que la esencia de Dios, el lugar máximo donde residen la totalidad de el ser, la divinidad y la trascendencia misma, no puede, por su naturaleza, ser nombrado, definido o comprendido bajo conceptos humanos, pues entonces sería menos que Dios y se convertiría en meramente humano.
Esta visión crea un problema, puesto que debilita y limita el poder de la mente humana de poseer conocimiento. El modo en el que los teólogos piensan tradicionalmente sobre el concepto de Dios lo divorcia y separa tanto del concepto de la persona que cualquier posibilidad de unidad real es excluida.
Es interesante que una de las formas poéticas tradicionalmente usadas para expresar esta absoluta trascendencia de lo divino sobre la naturaleza humana provea, de hecho, una penetración nada obvia en la naturaleza divina de la persona.
Se dice que lo divino, lo sagrado, es un «mysterium tremendum et fascinas», un misterio impresionante, grandioso y encantador.
Si trasladamos esta declaración al movimiento de evolución, el desarrollo de la vida, la expresión y expansión de la conciencia, y la mente humana, entonces tiene sentido que el misterio de la conciencia sea innombrable e indefinible, porque ésta está en movimiento; está evolucionando.
No es estática y finita, sino dinámica y siempre convirtiéndose en nuevas formas de auto-expresión y auto-exploración.
Esto no quiere decir que no podamos decir nada sobre la naturaleza de la conciencia; más bien declara que la característica fundamental de la conciencia y la existencia es su majestuoso y. arrebatador dinamismo sin demora "su creatividad, su adquisición de identidad", que ostenta los trazos de la divina realidad que ella es fundamentalmente.
LA IMPORTANCIA DE RECORDAR LA VERDAD DE LA SABIDURÍA ANTIGUA
Ramtha enfatiza, en el capítulo introductor, que la única manera de llegar a fortalecernos plenamente y superar esta difícil situación y esta flaqueza como seres humanos es conociendo la verdad de nuestros orígenes y nuestra historia. Cuando conocemos la verdad, nuestros miedos y nuestros nigromantes no nos pueden sujetar o amarrar a una ciega servidumbre. Nuestros orígenes pertenecen a todas las eras y no a un acto singular de manipulación genética en un pasado reciente, ni a un big-bang cósmico sin una causa inteligente aparente.
Ramtha se presenta a sí mismo como un ser atemporal, emergiendo de la tumba de la antigüedad, el olvido y la información errónea, para crear un nuevo paradigma y para que así la gente pueda celebrar no sólo su herencia, sino también su historia espiritual, su grandiosa evolución.
Tal como Ramtha vivió en medio de una epopeya de cataclismos que jugaron un papel importante en su iluminación, la humanidad está progresando hacia una era de cambios cósmicos, de catástrofes en la naturaleza y en la sociedad.
Los cambios profetizados de la Tierra no son ni la retribución por los pecados de la humanidad de una fuerza externa o deidad, ni el final de los tiempos o del mundo.
Estos cambios son parte del movimiento y la evolución de la creación. Son una oportunidad de incorporar la sabiduría adquirida en el pasado para construir una nueva sociedad que esté más sintonizada con la Madre Naturaleza y nuestra naturaleza divina trascendental.(9) Profecías de los Mayas en Centro América, los Indios Hopi en Norteamérica, la segunda venida de Cristo en Occidente, y otros.
El resurgimiento de la conciencia espiritual en los tiempos de Ramtha provocó el nacimiento del concepto de las Antiguas Escuelas de Sabiduría.
Éste es un elemento que ha jugado un papel decisivo en la evolución de la humanidad, y en el cual se enfoca Ramtha a lo largo de su reflexión sobre nuestra historia.
El conocimiento de nuestro verdadero origen a través del movimiento de auto-contemplación del Vacío, y nuestra naturaleza como dioses creando la realidad, es lo que continuamente se pierde a través de la historia, la cual ha impedido la evolución natural de la raza humana hacia una toma de conciencia en sí misma.
La guerra de Ramtha contra la arrogancia y la tiranía de los Atlantes fue una rebelión contra la difícil situación en la cual se hallaba inmersa la humanidad. El cuerpo físico o el intelecto se convirtieron en la identidad de la persona en vez de en el vehículo para la exploración del mundo material.
El descenso de los dioses hasta la materia física les había hecho olvidar su verdadero origen y naturaleza hasta tal punto que la vida ya no era considerada sagrada, y la tecnología y el intelecto humano eran adorados como una deidad.
El Dios Desconocido de los antepasados de Ramtha quedó como una figura inaccesible, muda y distante en la vida de la gente, así como lo es en muchas religiones hoy en día.
El odio de Ramtha hacia el Dios Desconocido lo guió a través de la larga jornada de su vida a entender a este Dios de una manera nueva y diferente. Aprendió que Dios no estaba realmente separado de él, sino que era el aliento de la vida, el latido de su tambor interior, la plataforma de todo pensamiento y existencia.
Ramtha trató de enseñar estas realizaciones y discernimientos a su gente, sentando las bases de las Antiguas Escuelas de Sabiduría.
No era una enseñanza de leyes y prohibiciones, sino una realización, una apertura a conocer y entender la simplicidad e interconexión de la vida. Tras su ascensión, continuó trayendo este conocimiento a la humanidad a través de varias escuelas, movimientos, poetas, filósofos y científicos, que lo registraron en sus obras y en su arte. Ramtha resume su acercamiento poniendo énfasis en la importancia de redefinir nuestro concepto del yo, y concluye diciendo que la iluminación es la gloria de saber quién y qué eres.
«Pero ves, el gozo es una liberación, y también es sabiduría; y es lo que obtenemos cuando nos amamos a nosotros mismos lo suficiente como para abordar nuestras dificultades.
Esperar que alguien lo haga por nosotros no tiene sentido.
Yo, como vuestro profesor, no os haré felices.
Yo estoy aquí para deciros lo que sois "y a vosotros os toca escoger a partir de ahí", para daros un excelente conocimiento que podáis empezar a integrar, y para daros esperanza y seguir recordándoos que aquí estoy hablando con dioses.
Estoy hablando con inmortales que son tan podersos que ellos mismos pueden creer hasta en la muerte eterna. Así de poderosos sois. Estoy hablando con dioses».
(10) Ramtha: Nacimiento, Muerte y Reencarnación (Editorial Sin Límites, 2003).
REFLEXIONES DE UN MAESTRO SOBRE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD EN CUATRO PARTES
Los Orígenes de la Civilización Humana, primer volumen de Reflexiones de un Maestro sobre la Historia de la Humanidad, cuenta la historia de la creación del universo físico, los orígenes de la humanidad y cómo ésta evolucionó hasta el primer hombre y la primera mujer. Tras la creación del sistema solar, con todos sus planetas, los dioses descienden a Terra "la esmeralda de nuestro universo" para experimentar con sus primeras creaciones de plantas y animales, y finalmente encarnar en los primeros homínidos, siguiendo así el curso de su evolución en este plano.
Evolución de la Raza Humana: Divinidad Perdida y Manipulación Genética es el segundo volumen de la serie Reflexiones de un Maestro sobre la Historia de la Humanidad. En él se describe cómo la raza humana fue genéticamente manipulada por una raza de seres más avanzados, los dioses de la mitología Sumeria, quienes llegaron a la Tierra hace 455.000 años.
Este evento marcará un hito en la historia de la humanidad: la aparición del hombre moderno o Cro-Magnon.
Posteriormente se perdería la antigua sabiduría de nuestros verdaderos orígenes en favor de la superstición y la ignorancia, pero las Antiguas Escuelas fueron las encargadas de preservar el conocimiento sagrado para una generación futura, que sería equipada para descifrarlo y abrazarlo.
Redescubrimiento de las Perlas de la Antigua Sabiduría, tercer volumen de la serie Reflexiones de un Maestro sobre la historia de la Humanidad, continúa la historia de la saga de la humanidad, comenzando por la caída de Atlantia, la guerra de Ramtha y la destrucción de los antiguos reinados, la esclavitud de las mujeres y el surgimiento de la superstición religiosa. Describe una civilización oculta en el corazón de la tierra y explica el simbolismo sagrado de las pirámides de Egipto, monumentos construidos como recuerdos de nuestra divinidad olvidada. Un giro fundamental en la historia de la humanidad fue la venida de Jehová en Oriente Medio y la creación del pueblo de Israel. Mucha de la corrupción y la censura de la antigua sabiduría, como la interpretación de las enseñanzas de Yeshua ben José y otras religiones del Oriente Medio, sucedió en este periodo.
La Iluminación en Tiempos Modernos, cuarto volumen y epílogo de esta fascinante colección, nos expone los desafíos que la física cuántica moderna presenta a la ciencia y a la religión. Tras los eventos históricos descritos en los anteriores volúmenes, el eslabón de cada individuo con su propio santuario interno fue cortado completamente y perdido. Ramtha describe el concepto del surgimiento de la Cristo-conciencia en cada individuo como iluminación en el contexto de la sociedad moderna. Este volumen llega a su conclusión con la presentación del próximo estado en la evolución de la humanidad y la visión del amanecer de una nueva iluminación.
Los orígenes de la civilización humana - Ramtha
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http://maestrosdecorazones.blogspot.com.es/
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