jueves, 20 de julio de 2017

ANNIE BESANT.- DOCTRINA DEL CORAZÓN:CARTA 12


Todo lo necesario para la extirpación de cualquier vicio es:
(1) Conocimiento exacto del vicio en sí mismo.
(2) El reconocimiento - un agudo sentir de que es un vicio, que es necesidad el mantenerlo, y que es indigno;
(3) La voluntad de "exterminarlo". Esa voluntad ha de penetrar en la esfera subconsciente donde mora el vicio y pausadamente, pero con certeza, lo exterminara.
La verdadera tranquilidad mental nunca es producto de la indiferencia y la impasibilidad; ella puede proceder solamente de la introspección alta y profunda de la sabiduría.
El discípulo de la Gran Logia de Ellos, por humilde que sea, debe vivir en lo Eterno, y su vida debe ser la vida del Amor Universal; de lo contrario, el debe abandonar sus altas aspiraciones. El servicio activo que cada discípulo debe prestar al mundo es diferente para diferentes clases de estudiantes, y esta determinado por la naturaleza peculiar, disposición y capacidad del individuo. Por supuesto, vosotros sabéis que mientras no se alcance la perfección, deberá mantenerse la variedad aun en el modo de servicio que el chela debe llevar a cabo.

Es simplemente imposible presuponer la eficacia de la Verdad en todas sus fases y conexiones en la obra de impulsar el avance de la evolución del Alma humana. Debemos amar a la Verdad, buscar la Verdad y vivir la Verdad; solamente así puede el estudiante de Ocultismo ver la Divina Luz, la que es Verdad Sublime. Donde quiera que hay la menor inclinación hacia la falsedad en cualquier forma, allí hay sombra e ignorancia y su prole - el dolor. Y esta inclinación hacia la falsedad pertenece a la baja personalidad, sin duda. Es aquí que nuestros intereses chocan; es aquí que la lucha por la existencia se halla en plena acción, y es aquí, por lo tanto, que la cobardía, la improbidad y el fraude hallan amplio campo.
Los "signos y síntomas" del funcionamiento de este yo inferior no pueden nunca permanecer ocultos para quien ama sinceramente la Verdad y busca la Verdad y siente devoción por los Grandes Seres en lo íntimo de su conducta. A menos que el corazón sea perverso, nunca dejaran de hallar coyuntura las dudas acerca de la rectitud de cual-quier acto en particular, y entonces el verdadero discípulo se ha de preguntar: "¿Complacerá a mi Maestro el que yo haga tal o cual cosa?" o " ¿Fue orden Suya que yo actuara de tal manera?" La verdadera respuesta ha de asomar pronto, y el aprenderá entonces a enmendar su línea de conducta y armonizar sus deseos con la Divina Voluntad, y mas tarde alcanzará la paz y la sabiduría.
La Teosofía no es cosa que pueda arrojarse y martillarse (por grado o por fuerza) en la cabeza o el corazón de cualquiera. Debe asimilarse con facilidad en el natural curso de la evolución, debe ser aspirada e inhalada como el aire que nos rodea. De lo contrario, valiéndose de una expresión común, causaría indigestión.
Al sentir el crecimiento de la propia Alma, uno se da cuenta de que los acontecimientos externos parecen no tocarla. Esto, una vez mas, es la mejor prueba del desarrollo espiritual, y quien lo sienta, por insignificante y leve que sea, no necesita preocuparse por ningún fenómeno de Ocultismo. Desde el mismo comienzo de mi noviciado se me ha enseñado a confiar mas en la calma interior que en ningún fenómeno de los planos físicos, astral o espiritual. Y, teniendo condiciones favorables y fuerza en sí mismo, mientras menos fenómenos ve uno, mas fácil es alcanzar real y substancial progreso espiritual. Así, mi humilde consejo para vosotros es que dediquéis vuestra atención siempre al crecimiento de la calma interna, y no al deseo de conocer en detalle el proceso por medio del cual se efectúa el crecimiento. Si sois pacientes, puros y devotos, lo conoceréis todo con el tiempo, pero recordad siempre que el contentamiento perfecto y resignado es el alma de la vida espiritual.
El progreso espiritual no es siempre el resultado de actos de bondad y de sacrificio, si bien estas cualidades serán las primeras en ser alcanzadas a su debido tiempo.
ANNIE BESANT