jueves, 20 de julio de 2017

ANNIE BESANT.- DOCTRINA DEL CORAZÓN:CARTA 13 Y ÚLTIMA


Es verdad que en el deseo de ganar el afecto de las personas a nuestro alrededor, hay un matiz de personalidad que, si fuera eliminado, nos haría ángeles, pero debemos recordar que en el transcurrir de un futuro largo, muy largo, nuestras acciones han de verse matizadas con un leve sentir del "yo". Constante esfuerzo nuestro debe ser eliminar, matar aquel sentimiento tanto como fuere posible. No obstante, como el "yo" ha de mostrarse en alguna forma, sería mucho mejor que exista como factor inapreciable de una conducta noble, afectuosa y conducente al bienestar general, en vez de que el corazón se vuelva duro, que el carácter en general se torne anguloso, que el "yo" se manifieste en colores mucho menos atractivos y bellos.

Ni por un momento sugiero con esto que no se hagan esfuerzos en orden a borrar esa leve mancha; lo que quiero dar a entender es que el bello ropaje que sirve de vestidura a la mente no debe arrojarse al fuego sim-plemente porque su blancura no es inmaculada. Debemos tener en mente que todas nuestras acciones son mas o menos el resultado de dos factores: el deseo de la complacencia de si mismo y el deseo de beneficiar al mundo; y nuestro esfuerzo constante debería ser atenuar el primer elemento en todo cuanto sea posible, puesto que tal vez no sea completamente eliminado hasta que deje de existir el germen de la personalidad. Este germen podrá ser matado por medio de procesos que el discípulo aprende a medida que progresa, con la devoción y las buenas acciones.
Los Maestros están siempre cerca de aquellos servidores Suyos que por medio de la renuncia de si mismo se han dedicado en cuerpo, mente y alma a Su servicio. Aun una palabra bondadosa a Ellos dirigida no queda sin recompensa. En tiempos de severa prueba, de acuerdo con una benéfica ley, Ellos suelen dejar que el discípulo, cualquiera sea su sexo, luche solo en la batalla y sin ayuda de Ellos, pero quienquiera que de valor a Su servidor recibirá su recompensa sin duda alguna.
Conservándose sereno y desapasionado, no hay duda que, tal como los días pasan, uno se acerca mas y mas a esa influencia que es la esencia de la vida, y un día el discípulo se sorprenderá de haber crecido maravillosamente sin conocer ni percibir el proceso del crecimiento. Pues, en verdad, el Alma en su verdadero crecer, "crece como la flor, inconscientemente", pero ganando en dulzura y belleza al embeber la luz solar del Espíritu. La lealtad combativa a persona o causa alguna es escasamente recomendable en el discípulo, y ciertamente no es indicio de progreso espiritual .
El primer paso, en casi todos los casos, tiene el efecto de perturbar un panal de avispas. Todos los sobrantes de vuestro mal Karma os rodean y se os adhieren firmemente, y volverían voluble y trémulo a quien no supiera mantenerse firme. Pero aquel cuyo máximo objetivo sea el de dar su vida por otros si fuese necesario, sin preocuparse por si mismo, no tiene nada que temer. Las sacudidas mismas de los altos y bajos de esa vorágine de miserias y tribulaciones dan fuerza y confianza, y forjan el crecimiento del Alma.
Recordad que el sufrimiento por el cual el discípulo tiene que pasar es porción de su entrenamiento - emana de su deseo de quebrantar la personalidad en él. Y al final él hallara que la flor de su Alma se embellece mas encantadoramente, pues que la tormenta sobre la cual ha triunfado y que el amor y la benevolencia del Maestro compensan con creces todos sus sufrimientos y sacrificios. Es una prueba momentánea solamente porque en fin de fines el ha sacrificado nada y lo ha ganado todo.
El amor en el mas elevado de los planos reposa solo en las serenas alturas del jubilo, y nada puede echar sombras sobre su nívea eminencia.
Piedad y Compasión son los sentimientos apropiados que debemos abrigar respecto de la humanidad que yerra, y no debemos dar cabida a otras emociones, tales como el resentimiento, la molestia o el vejamen. Estas ultimas pueden no solamente hacernos daño a nosotros mismos sino también a aquellos contra quienes las abrigamos; mas aun; a aquellos que desearíamos mejorar y librar de errores. A medida que crecemos espiritualmente, nuestros pensamientos crecen increíblemente en poder dinámico, y nadie sino aquellos que en realidad lo han experimentado saben que aun un pensamiento pasajero de un iniciado halla forma objetiva.
Sorprende como las Fuerzas de la Obscuridad parecen arrastrar completamente, al parecer, en una ráfaga todos nuestros tesoros espirituales. Es sorprendente porque después de todo es una ilusión, y uno halla que es así tan pronto como la paz se restablece y la luz albora otra vez sobre uno. Vosotros os dais cuenta que no habéis perdido nada, pues todos los tesoros están allí, y la tormenta y la perdida son tan solo una quimera.
Por desgarradoras que las perspectivas en ocasiones parezcan, por tenebroso y triste que el estado de cosas sea, no debemos ni por un momento dar lugar a la desesperación, pues la desesperación debilita la mente y así nos vuelve menos aptos para servir a los Maestros.
Sabed por seguro que los Señores de la Compasión están siempre a la mira de sus verdaderos devotos, y que nunca permiten a los corazones rectos y a los que diligentemente buscan la luz, permanecer por ningún tiempo en la ilusión; los Sabios Señores sacan aun de las depresiones temporales, lecciones que les sirvan con oportunidad a los devotos, el resto de su vida.
Es simplemente nuestra ignorancia y ceguera que dan la apariencia de extrañeza e ininteligibilidad a nuestro trabajo. Si llegamos a ver las cosas en su verdadera luz y en su amplia y profunda significación, todo aparecerá perfectamente justo y claro, y como la mas perfecta expresión de la razón superior. En todo el conjunto de la vida manifestada no existe la menor pizca de dolor y miseria que no sea absolutamente necesaria para los fines de la mas alta evolución, se deriva directamente de la Ley de Justicia y Compensación - la Ley del Karma y el gobierno moral del Universo. El que cada acto de abnegación de parte de las mónadas humanas fortalece las manos de los Maestros y trae refuerzo, podría decirse, a las Fuerzas del Bien, ha de hacerse manifiesto asimismo antes que nosotros seamos cosa del pasado - por lo menos a un buen numero de la presente raza.
No nos sería de mucho beneficio si supiéramos exactamente en detalle lo que nos fuere a acontecer. Pues los resultados no nos interesan, y tendríamos cuidado tan solo de nuestro deber; en tanto que vemos claro nuestro camino es de poca importancia el resultado de los pasos que tomamos en este plano. La vida interna es la verdadera vida; y si la fe en la guía de nuestros Maestros es firme, no debemos tener duda que cualesquiera sean las apariencias en esta esfera ilusoria, todo ha de ir bien en el interior y el mundo ha de ir adelante en su línea de evolución. Hay bastante solaz en esta idea, hay consoladora bendición en estos pensamientos, y esto debería ser suficiente para vigorizarnos en el cumplimiento de nuestros deberes actuales y estimularnos para mayor actividad y mas ardua labor.
Hay grande diferencia entre quien sabe que la vida espiritual es una realidad y el hombre que solamente balbucea acerca de ella sin percibirla, que intenta asirla sin lograrlo, y no inhala su fragante aliento ni siente el tacto de ella.
Hay mucho mas sabiduría en Aquellos que nos vigilan de lo que somos capaces de imaginar, y si solamente pudiéramos poner nuestra fe en esto, no caeríamos en inexcusables errores y estaríamos seguros de evitar innumerables y aun innecesarias zozobras. Pues no pocos de nuestros errores podrían rastrear su origen al exceso de ansiedad y terror, a la mucha tirantez de nervios y aun al fervor excesivo. Vosotros podéis ver ahora que la devoción sincera es factor poderoso en la promoción del crecimiento del Alma, aun cuando no se vea ni se comprenda por el momento; y no me acusaréis de haberos dicho que pongáis a un lado toda idea de fenómenos y conocimiento espiritual, poder psíquico y experiencias anormales. Pues en el sereno sol de la paz toda flor del Alma sonríe y crece, rica en su radiante color peculiar. Y luego, día vendrá en que el discípulo mire con asombro la belleza y fragancia delicada de cada flor, se regocije, y regocijándose comprenda que esa belleza y ese resplandor emanan del Señor a Quien el ha servido. El proceso del crecimiento no es el trillado y detestable articulo conocido a los chapuceros en Ocultismo. Es algo misterioso, tan dulce, tan sublime, que nadie puede hablar de ello, pero puede conocerlo solamente por medio del servicio.
Vosotros habéis probado algunas gotas de las ambrosiacas aguas de la Paz, y al probarlas habéis hallado fortaleza. Sabed ahora y para siempre que en la quietud del Alma reside el verdadero conocimiento, y que de la divina tranquilidad del corazón proviene la fuerza. La experiencia celestial de la paz y el gozo es por lo tanto la sola vida espiritual, y el solo crecimiento en la paz significa crecimiento del Alma. Presenciar fenómenos anormales con los sentidos físicos puede solamente incitar la curiosidad, pero no promover el crecimiento. Devoción y paz forman la atmósfera donde mora el Alma, y la mayor suma que de ellas poseáis determinará la mayor suma de vida que vuestra alma posea.
Depended siempre, por lo tanto de las experiencias de vuestro Yo superior como prueba de vuestro progreso, como también de la realidad del mundo espiritual; y no deis ninguna importancia a los fenómenos físicos, los que nunca son, ni jamás han de ser, fuente de fortaleza y solaz.
Los humildes y devotos servidores de los Maestros forman en realidad una cadena, por medio de la cual cada eslabón conduce hacia los Señores de Compasión. La solidez de la trabazón de cada eslabón con el próximo, significa, por consiguiente, la fuerza de la cadena que siempre nos lleva a Ellos. Así pues, nunca se debería caer en el engaño popular de considerar como una debilidad el amor que tan ampliamente participa de lo divino. Aun el amor común, si es verdadero, profundo e inegoista, es manifestación elevada y pura del Ego Superior, y si se abriga en el pecho con constancia y deseo de sacrificio de si mismo, lleva en definitiva a la comprensión clara del mundo espiritual más que cualquiera otro acto o emoción humana..
¡Y que hay del amor que tiene por base la común aspiración de alcanzar el Trono de Dios, que de la oración conjunta para sufrir por la ignorante y descarriada humanidad, y que de la mutua promesa de sacrificar la propia felicidad y comodidad por el mejor servicio de Aquellos que constantemente con sus bendiciones están construyendo un baluarte entre las terribles fuerzas del mal y la indefensa huérfana - la Humanidad !. Pero las ideas del mundo se hallan todas tergiversadas por el egoísmo y la vileza de la naturaleza humana. Y si en el amor hubiere debilidad, no sé dónde se encuentre la fortaleza. La fortaleza verdadera no consiste en la lucha y en la oposición; pero si, se halla todopoderosa en el amor y en la paz interna.
Así, el hombre que tiene interés en vivir y crecer debe amar y sufrir por el amor. ¿Cuando es que el mundo, ciego en su ignorancia y envanecimiento, ha hecho amplia justicia a sus verdaderos salvadores y a sus mas devotos servidores? Es bastante que uno vea, y con ese ver intente despertar, hasta donde fuese posible, los errores de las gentes que nos rodean. El deseo de que todos tengan ojos para ver y reconocer el Poder que labora por su regeneración debe permanecer incumplido hasta que la presente lobreguez, que pende cual manto oscurecedor sobre la visión espiritual, haya sido levantado completamente.
FIN