viernes, 17 de marzo de 2017

Los Secretos de ENOCH (INSTRUCCIONES DEL XXII-XXXII


ENOCH
COLECCIÓN METAFÍSICA DE CONNY MÉNDEZ

INSTRUCCIONES-XXII-XXXII
XXII EN EL DÉCIMO CIELO EL ARCÁNGEL MIGUEL CONDUCE A ENOCH FRENTE A LA FAZ DEL SEÑOR.
1. En el Décimo Cielo, “Aravoth”, yo vi la imagen del Señor como hierro candente, hecho para brillar en fuego, emitiendo chispas, y ellas quemaban.
2. De este modo yo vi la faz del Señor, pero la faz del Señor es inefable, maravillosa, y muy impresionante y muy, muy majestuosa.
3. ¿Y quién soy yo para hablar de la inexplicable entidad del Señor y de su muy prodigiosa faz?. Yo no puedo describir la cantidad de sus múltiples instrucciones, ni la variedad de sus voces, ni el trono del Señor, el cual es tan imponderable y no hecho por manos en su hechura; ni la cantidad de aquellos que hay a su alrededor, ejércitos de Querubines y serafines, ni de su incesante cantar, ni de su inmutable belleza ¿quién puede referir la inefable grandeza de su gloria?.
4. Y yo fui postrado y reverencié al Señor, y el Señor me habló por sus labios:

5. “Ten valor, Enoch, no temas, levántate y de pie frente a mí entra en la eternidad”.
6. Y el Arquiestratega Miguel me levantó y me llevó frente a la incomparable presencia del Señor.
7. Y el Señor dijo a sus servidores, poniéndolos a prueba: “dejen a Enoch frente a mi Presencia dentro de la Eternidad”, y los gloriosos reverenciaron al Señor, y dijeron: “Dejemos ir a Enoch de acuerdo con Tu palabra”.
8. Y el Señor dijo a Miguel: “Ve y lleva a Enoch y despójale de sus terrenas vestiduras, y úngelo con mi dulce y fragante ungüento y ponle las vestiduras de Mi Gloria”.
9. Y Miguel ejecutó de ese modo, como lo ordenó el Señor.
Él me ungió y me vistió, y la apariencia de aquel ungüento en mí era más hermosa que la brillante luz, y su ungüento es como cristalino rocío y su olor indefinible y leve, y yo me miré y me vi como uno de sus Gloriosos.
10. Y el Señor llamó uno de sus Arcángeles de nombre Pravuil, cuya sabiduría era más rápida en entendimiento que la de los otros Arcángeles, y fue él quien escribió todos los hechos del Señor; y el Señor le dijo a Pravuil:
11. “Saca los libros de mis archivos y una caña rápida de escribir y entrégala a Enoch, facilítale los selectos y alentadores libros que han sido escritos por tu mano”.

XXIII DE LO ESCRITO POR ENOCH; CÓMO ESCRIBIÓ SUS MARAVILLOSOS VIAJES Y LAS CELESTIALES APARICIONES, QUE EL MISMO ESCRIBIÓ; FUERON TRESCIENTOS SESENTA Y SEIS LIBROS.
1. Y él me estuvo contando todas las obras del cielo, tierra y mar y de todos los elementos, sus idas y venidas, y el tronar de los truenos, el Sol y la Luna, la idas y cambios de las estrellas, de las estaciones, años, días y horas, el correr del viento, el número de Ángeles, y cómo se inspiraban sus cantares, de todas las cosas humanas, de cada canción humana y su vida, los mandamientos, instrucciones, y de las dulces voces en sus cantares y de todas las cosas que son convenientes de aprender. 2. Y Prauvil me contó: “Todas las cosas de las que te he hablado las hemos escrito.
Siéntate y escribe sobre todas las almas existentes de la humanidad, así, muchos de ellos han nacido ya; y sus sitios están preparados para ellos por toda la eternidad; porque todas las almas han sido preparadas para la eternidad, desde antes de la formación del mundo”.
3. Y todo es doble, treinta días y treinta noches, y yo escribí todo exacto como me fue dictado, y escribí un total de trescientos sesenta y seis libros.
XXIV DE LOS GRANDES SECRETOS DE DIOS. QUE DIOS REVELÓ Y CONTÓ A ENOCH, Y SE LOS DIJO CARA A CARA.
1. Y el Señor me citó y me dijo: “Enoch, siéntate a mi lado izquierdo, con Gabriel”.
2. Y yo me incliné delante del Señor, y el Señor me habló: “Enoch, amado, todo lo que tú ves, todas las cosas que permanecen de pie, terminadas ya te las digo aún antes de su principio, todo lo que he creado de lo que no existe, y de cosas visibles e invisibles”.
3. “Oye Enoch y toma en este dicho mis palabras, porque ni aún a mis ángeles he contado mi secreto, y yo tampoco les he dicho de su ascensión, ni de mi infinito dominio como tampoco ellos han entendido mi acción creativa que hoy te la digo a ti”. 4. “Porque desde antes de que todas las cosas fueran visibles, sólo yo acostumbraba adentrarme en las cosas invisibles; como el Sol se mete de Este a Oeste, y de Oeste a Este”.
5. “Pero hasta el Sol consigue paz en sí, mientras yo no encontraba paz en mí, porque yo estaba creando todas las cosas, y yo concebí la idea de asentar fundamentos y de crear visibles creaciones”.
XXV DIOS REVELA A ENOCH, CÓMO DE LA MUY BAJA OBSCURIDAD SURGE LO VISIBLE Y LO INVISIBLE.
1. “Yo ordené que de los sitios muy bajos, que las cosas visibles bajen de lo invisible, y Adoil bajó muy majestuoso, y yo le observé, y ¡he ahí! Que traías un vientre lleno de gran luz”.
2. Y yo le dije: “Ábrete, Adoil, y deja que lo visible salga fuera de ti”.
3. “Y él se abrió y una gran luz salió fuera. Y yo estaba en el medio de la gran luz, y así fue cómo nació la luz de la luz, de ahí surgió entonces un gran período, y mostró lo que es creación, la cual enseñé yo a crear”.
4. “Y yo vi lo que lo que había creado era bueno”.
5. “Y yo instalé un trono para mí, y tomé asiento en él, y le dije a la luz: “Ve tú allá arriba y te fijas por ti misma en la altura sobre el trono del Señor, y sé el fundamento de los grandes eventos”.
6. “Y sobre la luz, allá, no existe nada más, y entonces me incliné y miré arriba desde mi trono”.
XXVI Y POR SEGUNDA VEZ DIOS ORDENÓ DE LOS SITIOS MUY BAJOS, QUE ARCHAS, PESADO Y MUY ROJO, BAJARA Y SE PRESENTARA.
1. Y yo ordené de los sitios muy bajos por segunda vez, y dije: “Deja que Archas se proyecte con fuerza”.
2. Y de lo invisible, Archas se proyectó con fuerza, pesado, muy rojo.
3. Y yo dije: “Ábrete Archas, y deja que de ahí, nazca de ti”, y él se abrió, una Era surgió adelante, muy poderosa y muy obscura, gestando la creación de todas las cosas bajas.
Y yo vi que esta obra era buena y le dije a él:
4. “Ve tú más abajo, y hazte firme, y sé un pedestal para las cosas bajas”, y así fue, y él se fue abajo y él mismo se fijó, y fue el principio para las cosas comunes, y más bajo que la obscuridad no hay nada más.
XXVII DE CÓMO DIOS HIZO EL AGUA Y LA RODEO DE LUZ Y EN ELLA ESTABLECIÓ SIETE ISLAS.
1. Y yo ordené que se tomara de la luz y de la obscuridad, y yo dije: “hazte sólido, y así se hizo, y yo la esparcí con la luz, y se hizo el agua y la esparcí sobre la obscuridad debajo de la luz, y entonces hice firme el agua, es decir el sin-fondo, y yo hice fundamento de luz alrededor del agua y creé siete círculos de su adentro, e imagina tú el agua como cristal húmedo y seco, es como decir de vidrio, y la circuncisión de las aguas y los otros elementos, y yo di a cada uno de ellos su camino, y a las siete estrellas cada una de ellas su cielo, y que ellas fueran de este modo, y yo vi que lo así creado, era bueno.
2. Y yo separé entre la luz y entre la obscuridad, es decir, en todo el centro del agua, acá y allá, y yo le dije a la luz, que ella debía ser el día, y a la obscuridad, que ella sería la noche, y ahí también hubo tarde y también amanecer el primer día.
XXVIII LA SEMANA EN QUE DIOS MOSTRÓ A ENOCH TODA SU SABIDURÍA Y PODER, A TRAVÉS DE LOS SIETE DÍAS, CÓMO CREO ÉL TODAS LAS FUERZAS CELESTIALES Y TERRENAS Y TODAS LAS COSAS QUE TIENEN MOVIMIENTO, AÚN HASTA EL HOMBRE.
1. Entonces yo afirmé el círculo celestial, e hice que las aguas que están abajo del cielo que se unieran entre sí, en un solo espacio profundo, y que el caos se volviera seco, y así se hizo.
2. De entre las olas yo creé grande y dura roca, y de la roca amontoné la parte seca, y a la parte seca la llamé tierra, y el centro de la tierra lo llamé abismo, esto quiere decir sin-fondo, y recogí en un mismo sitio y lo até todo con un yugo.
3. Y yo le dije al mar: “Observa, yo te doy límite eterno, y tú no quebrantarás desatándolo de las partes tus componentes”.
4. Siendo así, yo hice rápido el firmamento.
Este día llamé: El Primero Creado.
XXIX ENTONCES VINO LA NOCHE, Y OTRA VEZ LA MAÑANA Y ESTE FUE EL SEGUNDO DÍA CREADO. (LUNES ES EL PRIMER DÍA). LA ESENCIA ARDIENTE.
1. Y por entre todo el celestial ejército yo imaginaba la imagen y esencia del fuego, y mi ojo miró a la muy dura, firme, roca, y del fulgor de mi ojo recibió su natural prodigio, que son ambos fuego y agua en fuego, y ninguno de los dos puede desplazar al otro, por consiguiente, el rayo es más brillante que el Sol, más suave que el agua y más firme que la dura roca.
2. Y de la roca corté del todo un gran fuego, y del fuego yo creé las órdenes de las incorpóreas diez huestes de ángeles, y sus armas son ardientes y sus vestiduras una llama encendida y yo ordené que cada uno de ellos de pie debía permanecer en su orden. Aquí Satanás con sus ángeles fue arrojado de las alturas. 3. Y fue uno entre las órdenes de los ángeles que habiéndose apartado con la orden que estaba bajo su mando concibió una idea imposible: Colocar su trono más alto que las nubes sobre la tierra, de modo que pudiera convertirse en igual rango a mi poder.
4. Y yo le arrojé de la altura con sus ángeles y él estuvo volando continuamente en el aire, sobre el abismo.
XXX Y ENTONCES YO CREE TODOS LOS CIELOS; Y EL TERCER DÍA FUE MARTES.
1. En el tercer día le ordené a la tierra que hiciera crecer grandes y fructíferos árboles y colinas y semillas para sembrar, y planté el Paraíso, y yo lo cerqué e instalé ángeles como guardianes armados, flameantes y de esta forma yo creé renovación.
2. Entonces llegó la noche y volvió el amanecer del cuarto día.
3. (Miércoles). En el cuarto día yo ordené que debía haber grandes luces en los círculos celestiales.
4. Y en el primero y más alto de los círculos yo coloqué las estrellas, Kruno, y en el segundo Aphrodit, en el tercero Aris, en el quinto Zeus, en sexto Ermis, en el séptimo menor, la Luna y la adorné con las estrellas más pequeñas.
5. Y en el más bajo coloqué el Sol para la iluminación del día y la Lunas y las estrellas para la iluminación de la noche.
6. El Sol, el cual debía ir de acuerdo con cada animal (signos del Zodíaco) en este caso son doce y yo asigné el curso de los meses y sus nombres y vidas, sus notoriedades, y sus horas marcadas y en la forma que deben sucederse unas a otras.
7. Entonces llegó la mañana y asomó la mañana del quinto día. 8. (Jueves). En el quinto día yo ordené al mar, que debía traer peces, y emplumadas aves de muchas variedades, y toda clase de animales que se arrastran sobre la tierra y los que van sobre la tierra en cuatro patas, y los que se elevan en el aire, macho y hembra, y cada alma que respira el espíritu de vida.
9. Y volvió la noche y regresó la mañana, el día sexto.
10. (Viernes). En el día sexto yo ordené a mi sabiduría crear al hombre de siete consistencias: una, su carne de la tierra; dos, su sangre del rocío; tres, sus ojos de la luz del Sol; cuatro, sus huesos, de la piedra; cinco, su inteligencia de la celeridad de los ángeles y de las nubes; seis, sus venas y su cabello de la grama de la tierra; séptimo, su alma, de mi aliento y del viento.
11. Y yo le concedí siete naturalezas; a la carne, el oído, a los ojos para ver, el alma, el olfato, a las venas, el tacto, a la sangre para el gusto, a los huesos para la fortaleza y a la inteligencia rapidez, disfrute.
12. Y concebí un sutil dicho para decir; yo creé al hombre de lo invisible y de la visible natura, de ambos surge su muerte y vida e imagen, él sabe del idioma como cosa creada; pequeño en la grandeza y de nuevo grande en la pequeñez.
Y yo lo coloqué sobre la tierra, como un segundo ángel, honorable, grande y gloriosos, y yo le nombré como regidor para gobernar la tierra y que tuviera mi sabiduría, y no hubo nadie (sobre la tierra) mayor que él de todas mis existentes creaturas.
13. Y yo le asigné un nombre de las cuatro componentes partes, del este, del oeste, del sur, del norte y decreté para él cuatro estrellas, especiales, y yo llamé su nombre, Adam y le mostré los dos caminos, el de la Luz y el de la Obscuridad. Y yo le dije:
14. Esto es bueno, aquello es malo, de manera que yo probara si realmente él tenía amor por mí, u odio, y poner en claro quién era el que me amaba de su raza.
15. Porque yo había visto su naturaleza, pero él no había visto aún la suya, de este modo, como no podía ver a través de sí mismo, yo supe que él pecaría de mal en peor. Entonces me dije: “Después de pecar ¿qué le queda sino la muerte?”.
16. Y yo le puse a dormir y él se quedó dormido. Y yo tomé una costilla de él, y le creé una esposa, de manera que la muerte le llegara por su propia esposa. Y yo tomé su última palabra y la llamé, madre, que quiere decir Eva.
XXXI DIOS HACE ENTREGA DEL PARAÍSO A ADAN, Y LE DIO POTESTAD DE VER LOS CIELOS ABIERTOS Y QUE ÉL PUDIERA VER LOS ÁNGELES CANTANDO EL HIMNO DE LA VICTORIA.
1. Adán hacía su vida en la tierra, y yo creé al Este un jardín del Edén, de forma que él debía observar el testamento y guardar el mandato.
2. Yo hice que los cielos se abrieran para él, de manera que él pudiera ver los ángeles cantando el himno de Victoria, y la luz ensombrecida.
3. Y él estaba continuamente en el paraíso, y el demonio comprendió que yo deseaba crear otro mundo, porque Adán era el señor en la tierra, para mandarla y controlarla.
4. El diablo es el espíritu maligno de los bajos lugares, como ángel fugitivo de la luz él creó a Sotona de los cielos de la forma y modo que su nombre fue Satanás, así él fue diferente de los demás ángeles, pero su natural no cambió su inteligencia más allá de su comprensión de lo correcto y de las cosas pecaminosas.
5. Y él entendió la condena y el pecado que él había cometido anteriormente, por consiguiente, y concibió una idea en contra de Adam, en tal forma que él entró al Paraíso y sedujo a Eva, pero no tocó a Adán.
6. Así yo maldije la ignorancia; pero lo que yo previamente bendije, aquello, yo no lo maldigo. Por tanto yo no maldigo al hombre, ni la tierra, ni las otras criaturas, pero del hombre sí su maligno fruto y sus obras.
XXXII DESPUÉS DE HABER PECADO ADAN, DIOS LE ENVIÓ LEJOS DE LA TIERRA “DE DONDE TE SAQUÉ” PERO NO DESEABA ARRUINARLO DE UN TODO POR TODOS LOS AÑOS VENIDEROS.
1. Y yo le dije:: “Tierra Eres, y a la tierra de donde te tomé, tú debes volver; no te arruinaré pero te envío de nuevo al sitio de donde te saqué”.
2. Entonces yo de nuevo puedo sacarte en mi segunda venida.
3. Y yo bendigo todas mis criaturas visibles e invisibles.
Y Adán estuvo horas y media en el paraíso.
4. Y yo bendije el sétimo día, que es el Sábado, en que Él descansó de todas sus obras.

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