domingo, 30 de abril de 2017

DOCTRINA DEL CORAZÓN-2ª CARTA


Me parece que hay una dulzura característica en ser resignadamente paciente, en someter alegremente nuestra propia voluntad a Aquellos que saben lo mejor y que siempre guían directamente. No existe tal cosa como la voluntad personal, mientras Ellos hallan ocasión para trabajar por medio de él en bien de otros. El puede sentirse a veces como abandonado mientras esta solo, pero siempre los hallara a su lado cuando hay trabajo que hacer. Periodos de noches pueden alternarse con periodos de días; y ciertamente ha de estar bien que la obscuridad venga cuando ha de afectarnos a nosotros solamente, aun cuando nuestro dolor personal deba intensificarse por ello.
Sentir Su presencia e influencia es en verdad la mas divina de las dadivas imaginables, pero aun eso debemos estar prontos a sacrificar, si renunciando a lo que con-sideramos es lo mejor y lo mas elevado, el beneficio final del mundo se vuelve mas fácil de alcanzar. Tratad de daros cuenta de la belleza del sufrimiento, cuando este solamente os haga mas aptos para el trabajo.


Seguramente nunca debemos anhelar la paz si es que en la lucha el mundo debe recibir ayuda. Tratad de sentir que aun cuando la obscuridad parezca estar alrededor de vosotros, sin embargo no es real. Si en ocasiones Ellos se cubren con un velo exterior de indiferencia, de Maya, es solamente para derramar Sus bendiciones con mayor abundancia cuando la estación sea oportuna. Las palabras no son de mucha eficacia cuando la obscuridad prevalece, no obstante, el discípulo debe procurar mantener firme la fe en la proximidad de los Grandes Seres, y sentir que aun cuando la luz se ha retirado temporalmente de la conciencia mental, no obstante, bajo Su sabia y misericordiosa distribución ella crece diariamente en su interior.
Cuando la mente se torna sensitiva otra vez, ella reconoce con sorpresa y alegría cuanto ha avanzado el trabajo espiritual sin ella haber tenido conciencia alguna de los detalles. Nosotros conocemos la Ley. En el mundo espiritual las noches de grandes y pequeños horrores invariablemente siguen al día, y el sabio, sabedor de que la obscuridad es el resultado de una ley natural, cesa de impacientarse. Podemos estar seguros que la obscuridad ha de terminar a su vez. Recordad siempre que detrás de la espesura del humo esta siempre la luz de los Pies del Loto de los Grandes Señores de la tierra. Permaneced firmes y nunca perdáis la fe en Ellos, y así no hay nada que temer. Pruebas podéis tener, y en verdad debéis tenerlas, empero seguros debéis estar de resistirlas. Cuando la obscuridad, que pende como un manto sobre el alma, se disipa, entonces podemos ver que en realidad era una sombra fugaz. No obstante, esa oscuridad en tanto que dura, es lo suficientemente real para ocasionar ruina a algunas almas nobles que no habían adquirido aun bastante fortaleza para resistir.
ANNIE BESANT