miércoles, 26 de abril de 2017

DOCTRINA DEL CORAZÓN.- 1ª CARTA



EL DESASTRE pende sobre la cabeza del hombre que pone la fe en los atavíos antes que en la paz de la vida interna, la cual no depende de los estados mentales o emocionales de la vida exterior. En efecto, cuanto mas embarazosas las circunstancias y mayor el sacrificio respectivo de vivir entre ellas, tanto mas cerca se halla uno de la meta final y lejos de la mismísima naturaleza de las pruebas a ser subyugadas. No es cuerdo, por lo tanto, dejarse atraer demasiado por ninguna manifestación exterior de la vida religiosa, pues todo cuanto se halla en el plano de la materia es efímero y fugaz, y ha de llevar al desengaño. Quienquiera que sea atraído fuertemente hacia cualesquiera de las modalidades externas del vivir, tarde o temprano ha de aprender la comparativa significación de todas las cosas externas.


Y cuanto mas pronto se pase por las experiencias requeridas por el Karma del pasado, tanto mejor para el individuo. Es desagradable en verdad verse repentinamente arrojado de su elemento, pero la copa que cura la torpeza es siempre amarga, y debe apurársela si ha de erradicarse la enfermedad. Cuando la suave brisa que viene del Loto de Sus Pies susurra sobre el alma, entonces comprendes tu que las peores circunstancias inherentes no son lo suficientemente fuertes para malograr la encantadora música interna. Así como el europeo atraído por el Ocultismo se siente mas cerca de los Grandes Seres cuando pone sus pies en la India, tal se siente el indo cuando asciende a las nevadas alturas de Hawavat. No obstante, es completamente una ilusión, porque no nos acercamos a los Señores de la Pureza por medio de locomoción física, sino volviéndonos mas puros y mas fuertes por medio del sufrimiento constante del pobre mundo alucinado con respecto a nuestros reverenciados Señores, he recordado estas palabras: "El silbido de la serpiente hace mas daño al sublime Himavat que la calumnia y el abuso del mundo a algunos de nosotros".
Si se admite alguna vez, como debe serlo por todos cuantos tienen algún conocimiento de Ocultismo, que hay huestes de agentes invisibles que constantemente toman parte en los asuntos humanos - Elementales y Elementarios de toda graduación generando toda clase de ilusiones y disfrazándose en toda vestidura, como también miembros de la Logia Negra que se deleitan en engañar y alucinar a todos los novicios de la verdadera sabiduría- uno debe reconocer también que la naturaleza en su grande misericordia y absoluta justicia, debe haber dotado al hombre con alguna facultad de discernir entre las voces de esos habitantes aéreos y la de los Maestros. Imagino que todos han de aceptar que la razón, la intuición y la conciencia son nuestras mas altas facultades, medios únicos por los cuales podemos diferenciar lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto, siendo esto así, de ello se desprende que todo cuanto deje de iluminar la razón y satisfacer las mas escrupulosas demandas de la naturaleza moral no debe considerarse nunca como comunicación de los Maestros.
Debe recordarse también que los Maestros de la Compasión, que Sus palabras iluminan y expanden, nunca confunden y fatigan la mente; ellas alivian, no perturban; ellas elevan, no degradan. Nunca usan Ellos métodos que marchitan y paralizan la razón y la intuición. ¿Cual sería el resultado inevitable si los Señores del Amor y la Luz forzaran a sus discípulos con comunicaciones repugnantes bien para la mente como para el sentido de ética? La credulidad ciega tomaría el puesto de la fe inteligente; la parálisis moral en vez del crecimiento espiritual seguiría, dejando a los neófitos completamente desvalidos, sin nada que los guíe, constantemente a merced de ninfas retozonas, y peor todavía: al capricho de todo malévolo Dugpa. ¿Es esta la suerte del discipulado? ¿Puede ser tal el sendero del Amor y la sabiduría? No creo que persona razonable alguna pueda creerlo por mucho ni poco tiempo, aunque momentáneamente se arroje sobre ella encanto alguno y se le haga tragar los mas grandes absurdos. Entre las muchas dudas que asaltan la mente del discípulo para causarle zozobra se halla la duda de si la debilidad física puede o no puede ser impedimento para el progreso espiritual.
El proceso de asimilación del alimento espiritual no implica agotamiento de las energias físicas; el progreso espiritual puede proseguir aun cuando el cuerpo sufra. Es falacia enorme, debido a la falta de conocimiento y equilibrio, suponer que la tortura del cuerpo y la inanición lo vuelven receptivo a las experiencias espirituales. Es en virtud de hacer aquello que de la mejor manera puede servir al propósito de los Grandes Seres que se alcanza progreso verdadero y continuo. Cuando el tiempo apropiado llega para que las experiencias espirituales sean grabadas en el cerebro de la conciencia, el cuerpo no ofrece obstáculo alguno. La pequeña dificultad que el cuerpo puede presentar podría ser eliminada en un segundo. Es engaño pensar que un esfuerzo físico pueda adelantar el progreso espiritual siquiera sea un solo paso. EI medio de acercarse a Ellos es hacer aquello que adelante mas aun Su deseo, y hecho esto, no es necesario hacer otra cosa.
ANNIE BESANT